[Recap] 2×08 The Big C: The Last Thanksgiving

Por | 18 de Agosto de 2011, 22:51

El artículo que vas a leer en TVlia puede contener información del futuro argumento de la serie. Lee bajo tu propia responsabilidad

A pesar de que se hace un poco raro ver un episodio de Acción de Gracias en pleno verano y mientras una servidora está sudando la gota gorda, hay cosas que no cambian. Nuestra experiencia como telespectadores nos dice que juntar a la familia en Acción de Gracias alrededor de una mesa con toneladas de comida y una docena de botellas de vino no puede acabar bien, y la cena de los Jamison-Tolkey, evidentemente, no ha sido una excepción.

Pero empecemos por el principio. Cathy está como unas castañuelas desde que se le cayó la uña ya que interpreta que eso quiere decir que el tratamiento está funcionando y que, por tanto, el cáncer está en remisión. Y para celebrarlo, decide organizar la cena de Acción de Gracias perfecta en la que todos comerían sus platos favoritos: el pavo ecológico de Sean cocinado a la manera soñada de Paul, el pastel vasco que cocinaba la madre de Lee, los macarrones con queso de Cathy...

Esto suena muy bonito (y sencillo), pero el problema es que si confías en que Sean se encargue del pavo, algo va a salir mal sí o sí. Vale, tampoco es que sea un gran drama quedarse sin comer pavo en Acción de Gracias (o al menos yo lo veo así), como tampoco lo es que Cathy se quede sin sus macarrones, pero son pequeños detalles que no hacían más que anticipar lo que estaba por llegar.

Una declaración de amor (dos si contamos los tocamientos de Paul a Cathy), y una pedida de matrimonio nos hicieron creer por un momento que tendríamos una cena drama free pero la siempre oportuna Rebecca volvió a hacer gala de su insensibilidad pidiéndole el anillo de pedida a Cathy. Esto, que podría haberse quedado en un momento incómodo más como cuando decidió decirle a todo el mundo que su hija se llamaría Cathy, provocó una reacción en cadena que provocó que por primera vez viésemos a un Lee nada zen.

¿Pero no habíamos quedado que no le importaba morir y que estaba preparado para lo que le pudiese suceder? Por un lado entiendo que Lee se pueda sentir molesto con la actitud condescendiente de Cathy al intentar esconderle la caída de la uña, pero por el otro, no es nada justo porque tan sólo intentaba no desmoralizarle. Seguramente en condiciones normales se lo habría tomado de otra manera pero está claro que el vino ayudó a sacar a relucir sus verdaderos sentimientos, es decir, que él tampoco está preparado para morir.

Y después del jarro de agua fría que supone ser consciente de que el tratamiento no la va a curar sino que le proporcionará más tiempo, es normal que Cathy intente reconducir la velada matando al pobre Marty. Tal vez no pueda controlar cuánto tiempo le queda de vida pero aún puede tener una cena de Acción de Gracias perfecta como quería, o al menos eso es lo que ella cree hasta que la realidad le vuelve a demostrar que ya no hay Dios que salve la noche.

Teniendo en cuenta lo sucedido en este episodio, el próximo se presenta realmente interesante por varias razones. Tendremos que ver cómo afectará el aborto a Rebecca y Sean. ¿Continuarán con los planes de boda? Por muy emocionados que estuviesen ambos con el matrimonio, no puedo evitar pensar que su relación se construyó a partir del bebé y no al revés y que, por tanto, no me extrañaría que ambos volviesen a sus vidas pasadas, Rebecca trabajando full time viajando de un lado a otro y Sean dejándose de medicar y volviendo a vivir en la calle (o al jardín).

Por último, la trama de los hurtos de Myk ha tomado unos derroteros que anticipan problemas para Paul. Robar un par de móviles y una tele de vez en cuando para pagar una cena cara o un collar bonito no es lo mismo que robar para pagar unas facturas y apostaría lo que fuese a que será el encargado al que Paul hizo orinarse encima el que descubra el pastel. ¿Acabará la temporada entre rejas? Veremos, pero lo cierto es que no pinta nada bien.