[Recap] 2×09 The Big C: A Little Death

Por | 26 de agosto de 2011, 21:03

El artículo que vas a leer en TVlia puede contener información del futuro argumento de la serie. Lee bajo tu propia responsabilidad

Cada cual afronta las desgracias a su manera y, en general, no se puede criticar a nadie por intentar superarlas a pesar de que se salgan de la norma. Ante un aborto, la mayoría de familias optan por mantener su duelo en privado ya sea plantando un árbol o haciendo cualquier otro gesto simbólico, pero Sean y Rebecca no son como la mayoría de las familias.

Antes del embarazo, Rebecca era una mujer de negocios que viajaba continuamente y a la que nunca se le había pasado por la cabeza quedarse embarazada, y Sean era un homeless con problemas mentales que se pasaba el día enfadado con el mundo por estropear el planeta. Después, ambos intentaron adaptar sus vidas a la nueva situación lo mejor que pudieron porque la llegada de Cathy suponía que dejarían de ser para siempre personas independientes.

Pero tras el aborto, las auténticas identidades de ambos volvieron a salir a la luz porque no podemos evitar ser lo que somos. Rebecca, como persona supuestamente racional, intenta quedarse con lo bueno y celebrar la vida que creció en su interior durante dieciocho semanas con un extravagante funeral con fotos espeluznantes, en el que se sirve sushi y en el que los invitados pasan por un fotomatón para hacerse fotos. Sean, en cambio, necesita sentir el dolor de la pérdida en su totalidad y sin pastillas mágicas que regulen su ánimo.

A pesar de que la forma que ambos tienen de superar el trance sea diferente, en realidad están pasando por lo mismo y tan sólo necesitan tiempo para recomponerse. El problema es que son tan diferentes que es prácticamente imposible que se puedan ayudar mutuamente y es que, como ya comenté en el recap de la semana pasada, su relación se construyó a partir del bebé y, sin él, ya no hay nada que les una. Siempre llevarán con sigo una cicatriz que les recuerde la perdida pero Rebecca volverá a su vida en Chicago y Sean volverá a su vida de la calle (aunque no viva directamente en la calle). Fue bonito mientras duró.

Pero ellos no han sido los únicos afectados por el trance ya que Cathy se ha visto salpicada por culpa del obituario de Sean y el tweet de Rebecca. Ambos están tan sumidos en su dolor/celebración que pierden de vista que sus mensajes puedan ser malinterpretados pero consiguen que la casa de los Jamison se llene de flores y mensajes de pésame de los familiares, amigos y conocidos de Cathy.

Superado el susto, bien mirado se puede considerar como todo un lujo el poder asistir a tu propio funeral y ver lo mucho que la gente te aprecia (aunque también te enteras de que, cuando faltes, a alguna le va a faltar tiempo para lanzarse sobre tu marido). ¿Hay una manera mejor de no aplazar la felicidad?

Por cierto, ¿no os parece extraño que Cathy no tuviese ya comprada una parcela en el cementerio? Lo digo porque desde el principio se nos vendió como que era una mujer a la que le gustaba tenerlo todo absolutamente controlado y no me cuadra que no hubiese preparado su muerte antes incluso de estar enferma. Eso no quita que la trama de la búsqueda de la parcela soleada perfecta sea mala, al contrario, pero aunque enlaza con la trama de los hurtos de Myk creo que no encaja demasiado con el personaje de Cathy

Mientras tanto, el ucraniano sigue avanzando en su relación con Andrea y parece que la cosa es seria, pero cuanto mejor los veo, más me temo que la cosa va a acabar mal, muy mal. Pero para relación que tiene todos los números de acabar fatal está la Adam y su nueva y veterana amiga Poppy, que con su comportamiento psicótico y sus marcas en el brazo promete regalarnos momentos, cuanto menos, bastante locos e incómodos. Va a encajar a la perfección en esta familia.