[Recap] 4×04 Breaking Bad: Bullet Points

Por | 9 de agosto de 2011, 21:03

El artículo que vas a leer en TVlia puede contener información del futuro argumento de la serie. Lee bajo tu propia responsabilidad

Walter ya se ganó un puñetazo de parte de Mike porque no acaba de entender de qué va el negocio. No es nada personal, tan sólo se trata de hacer un trabajo y de hacerlo bien, es decir, se trata de ser profesional. Y la brutal secuencia inicial de este episodio es una muestra de la profesionalidad de Mike, que aunque se queda sin un trozo de oreja (que no es nada en comparación con lo que podría haberle pasado, ni se queja porque son gajes del oficio.

Skyler, a su manera quizás un tanto naif, también es toda una profesional que, como demostró la semana pasada, tiene claro que el diablo está en los detalles. No está dispuesta a dejar en manos del destino el futuro de su familia así que no espera a que surjan las preguntas sobre de dónde han sacado el dinero para comprar un lava-coches (como habría hecho Walter) sino que decide montar todo un teatrillo para controlar hasta el último detalle (desde las lágrimas hasta la utilización del cáncer en busca de empatía).

La larga secuencia en la que ensayan la puesta en escena del guión/coartada ideado por Skyler es absolutamente deliciosa. Walter se siente ofendido, seguramente con razón, porque Skyler le hace parecer débil y fuera de control cuando él no se siente avergonzado porque todo lo ha hecho por su familia. Aunque parezca una mera cuestión de lenguaje, el cambio de terriblemente, terriblemente avergonzado a sentirlo mucho marca una gran diferencia, y por eso es tan significativo que tras ver el ridículo vídeo karaoke de Gale vuelva a la primera versión del discurso que incluye la vergüenza y el arrepentimiento.

Pero la cena en casa de Hank y Marie ha servido para algo más que para construirse una coartada ya que Walter se ha enterado de hasta qué punto la policía les está pisando los talones, e incluso ha podido echar un vistazo al peculiar cuaderno de Gale (todo un personaje incluso después de muerto) en el que se mezclan una receta para galletas de chocolate veganas, consejos de compostaje de interiores y un poema (y un retrato) de Walt Whitman con la receta de la metanfetamina más pura del mundo. Por cierto, vaya susto me llevé con la dedicatoria a W.W., pero la reacción de Walter con su You Got Me! es absolutamente genial, ¿no creéis?

Y esto nos lleva de vuelta al tema del inicio, ya que la falta de profesionalidad de Jesse al matar a Gale y no prestar atención a detalles tan importantes como si llamó a la puerta o al timbre, o si recogió los casquillos, han puesto en peligro el negocio de la meta azul y, por ende, a Los Pollos Hermanos, lo cuál significa que se ha puesto en peligro a sí mismo. Así pues, es normal que Mike, que se dedica al mantenimiento y limpieza de los negocios de Gus, decida que el hecho de que Jesse siga con vida es un riesgo demasiado algo.

Walter, que últimamente estaba demasiado ocupado construyendo una red de seguridad para su familia, se ha dado cuenta demasiado tarde de que el comportamiento desordenado de Jesse no era más que un grito desesperado de socorro y ahora su vida está en manos de Mike. Sin venda en los ojos (que ya sabemos lo que significa), Jesse se enfrenta a su destino, que parece inevitable. ¿Pero será Walter capaz de evitar que lo mate?

Espero y deseo que sí, pero no puedo dejar de pensar en lo que dice Vince Gilligan sobre cómo acabaremos odiando a Walter al final de la serie, pero para esto todavía nos queda al menos una temporada más, ¿no? Por otro lado, la conversación con Saul sobre la posibilidad de desaparecer por una cuantiosa suma de dinero me hizo pensar en que tal vez Walter esté pensando en brindarle la oportunidad de una nueva vida, pero para eso hace falta que siga vivo. ¿Utilizará lo que sabe sobre la investigación sobre la muerte de Gale como moneda de cambio? No lo sé pero me tienen terriblemente intrigada.