CBS logró algo extraordinario. Después de meses de expectativa, la cadena televisiva anunció en diciembre pasado que el espacio dorado post Super Bowl iba a ser ocupado por una nueva serie, un reality show. Como les comenté, la noticia sorprendió a los especialistas, analistas y expertos, quienes consideraban que el programa no podría contar con lo necesario para mantener a los espectadores después del partido —y me incluyo entre ellos—. Resulta que estuvimos equivocados.