En estos tiempos de comedias intelectuales, posmodernas y con ciento cincuenta mil vueltas argumentales no está mal recordar tiempos más sencillos en los que las comedias eran una cosa rápida que se consumía y se olvidaba rápidamente. En aquella época los estadounidenses producían un entretenimiento blanco, apto para todos los públicos, y recordemos que en EE.UU. con todos los públicos quieren decir absolutamente todos. Sin embargo los británicos siempre han tenido un humor extraño y bastante más oscuro y, reconozcámoslo, grosero. Pero grosero gracioso. Un ejemplo estelar de ese humor… Seguir leyendo »