Este concepto, la suspensión de la incredulidad, es la base fundamental de que exista la ficción tal y como la conocemos. Y de cualquier otra manera, porque al fin y al cabo la ficción tiene una cierta tendencia a ser increíble. La cuestión es que nosotros, como receptores de esa ficción, estamos dispuestos a pasar por alto un cierto grado de fantasía con tal de divertirnos. Lo que quiero decir es que si mañana en el ascensor la vecina nos cuenta «Pues si, hijo, sí, el otro día a mi… Seguir leyendo »