Un House diferente, pero igual.

ojos_house.jpgEl episodio de anoche de House que se emitió tanto en Cuatro como en la Fox España -dado lo especial que es el capitulo, deben de haber llegado a un acuerdo, pues la cadena de pago iba un episodio por delante de la pública- será posiblemente el comienzo de una nueva línea de la serie, que cambiara la forma de ver al doctor House, pero que seguirá siendo igual de buena.

Varios han sido los capítulos que nos han mostrado el lado humano del doctor, pero siempre ha acabado girando para demostrarnos que debe ser cruel y borde para que nos guste, ya que los personajes cabrones suelen caer bien si están bien planteados, como era el caso.

Ayer no, ayer vimos a un House diferente, pero es que el episodio en si ya estaba planteado de una forma muy diferente a la habitual. Sí hubo un caso difícil de resolver, pero no era uno médico, no se trataba de encontrar una enfermad que se escondía para al final descartar totalmente que no era una vez más lupus. Ayer el caso era una chica violada, y eligió a House para que la tratara psicológicamente, situando al doctor en una posición desconocida, buscando respuestas a preguntas para las que no estaba preparado, para las que no podía saber la respuesta.

Y al final la respuesta vino para los telespectadores, comprendimos un poco el por qué es así House, y el por qué de su relación con su padre. Todos pensábamos que estaba traumado a causa de su enfermedad, su drogodependencia o incluso sus problemas de pareja, pero todo ha resultado ser más complejo.

La historia paralela de Cameron, desde mi punto de vista, fue anecdótica, no aporto nada al episodio, no aporto nada nuevo al personaje de la doctora que ya estaba definida con el rol de sentimental.

Sin duda, tal y como prometía ser desde un principio, la unión del doctor borde y la dirección de Juan José Campanella ha llevado a un nivel superior a esta serie, que cada vez más, se consolida como una serie de culto.

Gracias Campanella, gracias House.