¿Puede ser Operación triunfo un arma política?

A primer vista, eso es lo que podría parecer por los exigentes criterios impuestos por el gobierno chino a la versión nacional del concurso de ¿talentos?. Desde un cambio de nombre a la misma actitud de concursantes y espectadores, que ha de ser recatada y sobria, las autoridades parecen darle mucha importancia al programa.

Pero no nos engañemos. En una dictadura como es la china, no se trata tanto de prevenir posible desaguisados políticos como el mantener el control sobre la población en todos los ámbitos. Lo último que desea el gobierno es que el concurso pueda ser un agujero en la coraza que mantienen sobre la población, a la cual, pese a los nuevos modelos económicos del país, pretenden mantener en un limbo, preservándola de toda influencia del capitalismo de los escotes, el histerismo surrealista-pop y otras perniciosas influencias occidentales.

Y es que, aunque resulte ridículo, puede ser más peligroso para un régimen antidemocrático un concurso musical que la lectura de Adam-Smith: no se trata tanto de unos cuantos intelectuales que comprendan las supuestas ventajas del capitalismo o de la democracia que la seducción del mundo de plástico de la televisión.

El Gobierno chino exige que 'Operación Triunfo' prescinda del "mal gusto" (Elpaís.com)