Censura indecente

Pese a que programas como Cambio Radical o Gran Hermano me desagradan sobremanera y los considero denigrantes, jamás se me ocurriría exigir su retirada. Todos los que participan en ellos son adultos y como tales capaces de tomar sus propias decisiones, y lo mismo sucede con aquellos que los ven.

La censura siempre supone un recorte de nuestras libertades, y aunque en ocasiones pudiésemos estar de acuerdo con las razones del censor, siempre terminaríamos por considerar su criterio excesivo o arbitrario.

Es por ello que la prohibición en la India de emitir los contenidos de Fashion TV me repele. Bajo la excusa de preservar la dignidad de la mujer y las buenas costumbres, el Gobierno ha suspendido sus emisiones durante al menos dos meses. En un país donde existe tantas pobreza y miseria, que sus autoridades velen por la integridad moral de sus habitantes resulta, como mínimo, peculiar. Tanto más si lo que se censura no es un exceso de violencia o el visionado de conductas desordenadas, sino simple y llanamente, centímetros de piel.

La identificación con la carne, especialmente si se trata de la mujer, es identificada en muchas culturas con el pecado y la inmoralidad. Sin embargo, y pese a los intentos de muchas organizaciones no gubernamentales, en países como el nuestro, con plenas garantías democráticas, aún se confía en que los individuos sean capaces por sí mismos de apagar la televisión cuando creen que los contenidos que ésta emite no son los apropiados.

Veto a Fashion Tv en La India (Toda la tele)