‘Quart’ y ‘Hermanos y detectives’: ¿un duelo desigual?

Ayer tuve una noche movidita al frente de la televisión. Con el ansia de darle a los TVlicos unas críticas sobre los estrenos de ayer y los últimos episodios de Jericho, si me descuido no duermo nada. Sin embargo, y por lo que pude ver ayer, la noche del martes va a ser muy flojita las próximas semanas.

Y es que he de señalar que ni Quart ni Hermanos... me convencieron en absoluto. Si tuviese que elegir me quedaría sin duda con la segunda, pues la nueva serie vaticana de Antena 3 es un producto mediocre por no decir otra cosa.

QUART Los avatares del cura detective están impregnados de los peores defectos de la ficción española: mal ritmo, mala imitación de los modelos anglosajones, pésimas interpretaciones y una factura que demuestra, o bien la incapacidad técnica de sus hacedores o serios problemas de producción. Tras unos cuantos minutos en plena concentración, no pude saber si las cámaras desenfocadas, los primeros planos torcidos y el abuso monstruoso del plano-contraplano tenían como razón de ser los falsos principios del ritmo en España o simplemente un desastre tal cual.

La trama, del montón, pero del montón: un cura peleón con problema sexual-amoroso se ocupa del robo de una reliquia. Luchas de poder, juas, perversiones en el seno de la Iglesia, etc. Lo de siempre. Y un aire a Dan Brown que pone sumamente nervioso. De las interpretaciones mejor no hablamos. O sí, porque hasta Ana Álvarez, una actriz interesante, está aquí fatal.

HERMANOS Y DETECTIVES Aquí la cosa mejora un poco, se ve que hay más calidad. La cámara no se mueve tanto y nos ofrece un formato televisivo, no como en el caso de su rival, que muestra un peligroso deseo de querer ser cine (mal hecho). Las interpretaciones son bastante mejores y la investigación es más clásica pero también por ello un poco más interesante. El mecanismo narrativo tiene un cierto aire a Colombo o Se ha escrito un crimen que afortunadamente en este caso no llega a ser plagio, tan habitual por estos lares.

Pese a que la interpretación es aceptable, podríamos decir que lo peor de la serie, aunque en teoría es el pilar sobre el que se sostiene, es el niño Rodrigo Nova. Interpreta a un chaval pedante como él sólo, -con momentos ciertamente cómicos-, sumamente irritante. Además, su rollo de lupa Sherlock Holmes como que ya queda un poco rancio. Y tiene cierto problema al vocalizar, a ratos cuesta entenderle casi tanto como a Dani Martín.

En lo que audiencia se refiere, Quart ha fracasado quedando incluso detrás de la archirrepetida película Bar Coyote emitida en la primera cadena. Con la poca paciencia de las cadenas generalistas, y si no consigue mejorar sus resultados, le auguramos un futuro tan oscuro como su sotana.