Pekín Express: últimas reflexiones

Terminó por fin la primera entrega española de Pekín Express con la victoria de Fernando y María. Tras unas duras etapas y una Gymkana final, se despide hasta la próxima una de las mejores novedades del año.

Pese a lo bien que lo he pasado viendo este programa, muchas cosas podrían ser mejorables, especialmente en lo que se refiere al equilibrio entre reality y concurso. Ya hablé de lo mal que me pareció el rollo con Idoia y su enfermedad, hasta tal punto que me planteé dejar de ver el concurso.

Pero en realidad, si hay algo realmente enervante y que ha sido constante a lo largo de todas las etapas ha sido la arbitrariedad y la constante repetición de escenas y situaciones. Arbitrariedad por la cuestión del papel rojo o verde, que hacía que algunos concursantes eliminados pudieran continuar en carrera, aunque con un handicap. Y la repetición, especialmente molesta cuando tras unos minutos de publicidad volvían a ponernos escenas de lo sucedido antes de los anuncios, como si fuésemos incapaces de recordar lo que hemos visto hace unos minutos.

Desagradable e innecesario también fue tener que aguantar un resumen bastante largo al comenzar la final absolutamente prescindible. Además, el tener sólo dos parejas compitiendo por la victoria lo hizo bastante soso. Habría sido mucho mejor con tres finalistas, y unas pruebas algo más arriesgadas y vistosas.

Lo mejor sería que para la próxima temporada pudiésemos ver más aventura y cultura y menos lagrimillas y discusiones. Que puestos a editar, siempre hay cosas mejores que poner y que cortar.