[Guía de Visionado] Doctor Who (V): Muerte y resurrección de un Señor del Tiempo

El Séptimo Doctor

A finales de los 80 Doctor Who se encontraba en su punto más bajo. Las bajas cifras de audiencia —producto, en parte, de la introducción de la televisión privada en el Reino Unido— unidas a un desinterés por la ciencia ficción por parte de las altas esferas de la BBC parecían dejar muy claro el futuro de la serie. Pero si algo pueden hacer los Time Lords es esquivar la muerte—incluso la televisiva. Antes de continuar, asegúrate de haber leído las cuatro anteriores entregas de esta guía.

El séptimo Doctor

Sylvester McCoy heredó de Colin Baker un papel que se encontraba al borde de la cancelación y en una muy mala posición. El extraño sexto doctor, antipático y soberbio, había hecho más por alejar a los fans que por conseguir nuevos. La serie había visto reducida su producción anual a 13 episodios de 25 minutos cada uno y estaba en el punto de mira de la BBC. Incluso la escena de la regeneración fue conflictiva, ya que, por primera vez en la historia de la serie, el Doctor saliente —Colin Baker— se negó a rodar la regeneración, así que tuvieron que utilizar un muñeco y una peluca.

Delta and the Bannermen

Sin embargo el séptimo Doctor encontró su tono. Afable y querible, algunas de las aventuras más recordadas de la serie clásica fueron protagonizadas por McCoy, que tenía ese algo de bufón que tanto le faltaba a Colin Baker y tanto éxito les reportó al segundo y cuarto Doctores. Sus companions son quizá el punto más flojo: aunque Mel —heredada de los últimos tiempos del sexto Doctor— es una companion agradable no se puede decir que sea memorable en demasiados aspectos. En cuanto a Ace, si bien en su momento tuvo bastante éxito, hay que reconocer que no ha envejecido demasiado bien. La idea que tenían en 1988 de una adolescente problemática es un tanto irrisoria si miramos desde el siglo XXI.

Remembrance of the Daleks

El cambio de dirección sentó bien: las audiencias se recuperaron y se produjeron seriales memorables como Delta and the Bannermen, Remembrance of the Daleks o Curse of Fenric. Sin embargo, parece que auntie Beeb tenía las ideas muy claras con respecto a Doctor Who, y al final de la vigésima sexta temporada la serie se declaró suspendida. El equipo de producción, que ya se olía por donde iban los tiros y suponían que la suspensión, en este caso, no sería temporal, añadió un discurso del Doctor al final del último episodio de Survival, tratando de dar alguna conclusión. Pero como conclusión, era bastante escasa:

Hay mundos ahí fuera en los que el cielo está ardiendo, y el mar duerme, y los ríos sueñan. Gente hecha de humo y ciudades hechas de música. En alguna parte hay peligro, en alguna parte hay injusticia, y en alguna otra parte el té se está enfriando. Vamos, Ace, ¡tenemos trabajo!

No se ha acabado si no decimos que se ha acabado

Doctor Who nunca fue formalmente cancelada por la BBC. De hecho, desde que se declaró en suspensión hasta que se desmontaron las oficinas de producción pasó un año entero. En teoría la serie estaba simplemente detenida, y podía retomarse tan pronto como fuera oportuno, pero lo único que hizo en todo ese tiempo la BBC fue un olvidable y no canónico especial 30 aniversario llamado Dimensions in Time, que reunía a varios Doctores y sus companions con la Rani en el decorado de EastEnders, la más famosa telenovela de la BBC.

El final de Survival

Los fans por su parte no se quedaron quietos. Aparte de volver locos a los ejecutivos de la BBC con todo tipo de peticiones para revivir el programa, por algún azar del destino cayó en sus manos lo que más tarde se llamaría el Cartmel masterplan. Andrew Cartmel era un guionista de Doctor Who durante la última época, que, en un intento de avivar el interés por la serie, trazó un plan para ir desvelando a lo largo de las siguientes temporadas que sugería que el Doctor no era un Time Lord cualquiera, sino que tenía algo especial.

Sin embargo vino la suspensión, y el Cartmel masterplan se desarrolló en un formato inesperado. Porque aunque la BBC no produjera nuevos episodios los whovians seguían sedientos de nuevas aventuras y se les dieron en forma de novela.

Por su parte la Beeb comenzó, casi inmediatamente después de la suspensión, a buscar un socio para seguir produciendo Doctor Who. Sus aliados naturales, serían, en teoría, los estadounidenses, ya que, de los países que disfrutaban de las aventuras del Doctor eran los que más dinero tenían para gastarse en entretenimiento. Y contra todo pronóstico, quisieron hablar.

La aventura americana

La primera involucrada fue Amblin, por aquel entonces la productora de Steven Spielberg. Las negociaciones llegaron a estar tan avanzadas que Industrial Light and Magic llegó a producir un breve video de demostración de cómo serían los nuevos Daleks—en tres palabras: patas de araña. Sin embargo, y después de pasar seis años en development hell, el trato se hizo con Fox.

Fox no estaba interesada en una serie completa, porque se temía que las grandes audiencias de EE.UU. no comprendieran del todo al Doctor, así que se llegó a un compromiso: producirían una TV movie de 75 minutos y según los resultados hablarían de una serie completa. Los resultados no pudieron ser peores.

O, corrijo, podrían haber sido mucho peores. Se habló de reiniciar la continuidad, de Daleks con patas de araña, de Cybermen rebautizados como Cybs... Noventismo por doquier. Todo se tenía que reinventar. Por supuesto la película estaría ambientada en EE.UU. —quien paga manda— y adaptada a los gustos del público americano. Y no hay por qué tener nada en contra del público americano, pero si tenemos en cuenta que Doctor Who es la quintaesencia de lo británico, estaba claro que era una receta para el desastre.

No me puedo creer que sea canon

Y finalmente, en 1996, Fox y la BBC emitieron la TV Movie. Es muy difícil explicar exactamente qué es lo que está mal de esa película, porque es prácticamente todo. Exceptuando a Paul McGann en el papel de octavo Doctor, la cosa hace aguas por todas partes. Obsesionados por reinterpretar, los responsables de la película traicionaron el espíritu del Doctor. La historia es oscura, pero al mismo tiempo formulaica y predecible, y hay unos cuantos fallos inexplicables de continuidad: ¿por qué razón el maestro puede escupir veneno? ¿y por qué los Daleks quieren juzgarle cuando lo normal es que lo único que quieran sea EX-TER-MI-NAAAR? ¿a quién se le ocurrió la tontería de que el Doctor sea medio humano por parte de madre?

El séptimo Doctor acribillado a balazos

Sin embargo, la TV movie sí estableció algunas cosas que después han continuado. Por ejemplo, fue la primera historia en la que la cara del doctor no aparecía en la intro desde The Macra Terror (segundo Doctor). También fue la primera vez que el Doctor besó a un/a companion, en este caso la doctora Grace Holloway.

Precisamente hablando de companions, durante esta película la principal es la susodicha doctora Grace Halloway, que también es la responsable de la regeneración del Doctor. Aunque en realidad no viajan a ninguna parte, el Doctor le ofrece viajar con él en la Tardis, así que cuenta. Y por otra parte, Chang Lee, que pasa la mayor parte del telefilm ayudando al Maestro, también cae en la cuenta de sus errores y acaba ayudando al Doctor.

El octavo Doctor con la doctora Holloway y Chang Lee

Sin embargo, es recomendable ver la TV movie. No lo primero, claro, pero es recomendable, porque, a pesar de su escaso peso en la continuidad, sigue formando parte de la serie, y es lo único que se produjo entre 1989 y 2005. Además, nos permite despedirnos como es debido del séptimo Doctor, ya que Sylvester McCoy volvió para rodar las escenas de su regeneración.

La maldición de la muerte fatal

La película tuvo un éxito arrollador en el Reino Unido, pero en EE.UU. su impacto fue trivial. La principal consecuencia de ello fue que la BBC cejaría en su empeño de seguir produciendo Doctor Who. Aunque conservaba los derechos, en los años siguientes no haría demasiado por utilizarlos.

Cabe resaltar un especial de 1999, The Curse of the Fatal Death. Se trata de una parodia producida para el Red Nose Day, un evento de caridad en el Reino Unido también conocido como Comic Relief, que consiste en recaudar fondos para diferentes ONG a través de la comedia. The Curse es importante por dos razones; la primera es que es el único acercamiento de la BBC a la franquicia whoviana después del fiasco de la TV movie. La segunda, mucho más importante, es que curiosamente sirve como puente entre la serie clásica y la serie nueva.

The Curse of the Fatal Death

Se trata del primer episodio televisado escrito por Steven Moffat, que más adelante contribuiría a la serie nueva algunas de sus mejores historias (The Empty Child, The Girl in the Fireplace, Blink...) y finalmente se haría cargo de la serie como showrunner a partir de 2010. También es la primera vez que The Mill, la división de efectos especiales de la Beeb trabajaría en algo relacionado con Doctor Who. Si a ello le sumamos las delirantes interpretaciones de Rowan Atkinson, Jim Broadbent, Hugh Grant y Joanna Lumley como diferentes regeneraciones del Doctor, tenemos un episodio imperdible.

No sabemos si tuvo algo que ver con este episodio, pero precisamente en 1999, un reconocido guionista comenzó a presionar a la BBC para rescatar la franquicia. Russell T. Davies, creador entre otras series de éxito de Queer as Folk, Bob & Rose y The Second Coming, presionó sin descanso a cuantos le quisieron escuchar, hasta que por fin, en 2003, se anunció que comenzaba la producción, tras catorce años de suspensión, de una nueva serie de Doctor Who.

La semana que viene: El último de los Señores del Tiempo

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