Las claves seriéfilas de esta década (III)

Cartel promocional de Lost
En esta tercera entrega de las claves seriéfilas de esta década, hablaremos del fenómeno mundial que ha supuesto Lost y del éxito de las miniseries. ¡Empezamos!

De un avión que se estrella a viajes en el tiempo, un fenómeno mundial.

Da igual que te guste o no Lost. Da lo mismo que no entiendas los enrevesados guiones de la quinta temporada o que te apasiones descifrando los posters de la sexta y última tanda de episodios. Es igual. Lo que nadie puede objetar es que la serie de la ABC se ha convertido en un fenómeno de masas en todo el planeta, alentado gracias también a la revolución y expansión de Internet. Ya desde la emisión del piloto se conjugaron las primeras teorías y así hasta hoy. Todos nos hemos preguntado por el origen del humo negro, del oso polar o por qué Richard Alpert (Nestor Carbonell) no envejece con el paso del tiempo. Mientras tanto, Lost se ha desarrollado como el gran fenómeno fan de esta década en la televisión mundial. Internet lo demuestra: wikis, blogs especializados, foros, creaciones artísticas de muy diversa índole... Quizá desde que quisimos saber quién mató a Laura Palmer en Twin Peaks no se había creado tanta expectación con una historia audiovisual. ¿Tendrá sucesora Lost en la próxima década, algo que nos recuerde a ella? Estará difícil. Todo dependerá de guionistas más que inteligentes.

El éxito de las miniseries

Las miniseries se han convertido en el formato de moda de esta década. En apenas tres o cuatro capítulos de larga duración y con una poderosa puesta en escena se pueden contar grandes historias a la altura de muchas de las series que llevan tres o cuatro temporadas en el aire. Además, suelen tener niveles aceptables de audiencia, por lo que no son en teoría fracasos. The 4400, Angels in America... Sigan ustedes. La última se emitirá la semana que viene, Day of the Triffids. Y lo que nos espera la próxima década, empezando por los Kennedy... Que no nos quepa duda: apostar por las miniseries es un factor seguro. Y eso lo saben en Estados Unidos y Gran Bretaña.

Foto: Revelion