[Recap] Doctor Who: The End of Time, Part 2

El Doctor se regenera por décima vez

Antes de empezar este recap, quiero aclarar algo: soy un fanboy. No de todo, claro, pero soy un absoluto fanboy de Doctor Who, así que no esperen imparcialidad, porque no la encontrarán. Sabía —igual que todos los fans descontrolados— hace ya un año que el episodio que hemos podido ver desde el sábado me entusiasmaría hasta límites insospechados. Porque es el fin de una era y bla bla bla bla. Lo único que me habría gustado es que me hubiera entusiasmado un poquito más. Porque fanboy o no fanboy, hay algunas cosas que podrían haber funcionado mejor en la segunda parte de The End of Time.

A partir de aquí hay spoilers monstruosos devoradores de niños. Siga leyendo bajo su propia responsabilidad.

Que nadie me entienda mal. Nos prometieron espectáculo y recibimos espectáculo: por si no fuera suficiente con el Maestro más perturbado que nunca transplantándose a cada poblador de la Tierra excepto Wilf, Donna y el Doctor, al final de la parte uno descubríamos que la verdadera amenaza llevaba capa y gorritos ridículos, porque habían vuelto los Time Lords. La segunda parte empieza escalando la tensión un poco más allá y ya de paso mostrándonos —aunque fuera muy de refilón— en qué había consistido la espeluznante Guerra del Tiempo de la que llevábamos oyendo hablar cinco años.

Timothy Dalton está brillante en su papel de Lord Presidente —y además, ¡qué Lord Presidente!, ni más ni menos que el mismísimo Rassilon— un poco maníaco. La escena con la Visionaria y el Guante de Poder es tan épica que es, probablemente, uno de los puntos más altos de toda la historia de la serie.

Por otra parte, la ligereza, el humor al que nos tiene acostumbrados el Doctor, es más patente en esta segunda parte de lo que lo fue en la primera. La escena de la huída de la mansión Naismith con los Vinvocci es hilarante hasta decir basta, con referencia a los Simpson incorporada, sin necesidad de sacrificar la tensión dramática. Y la reacción de Wilf a su primera salida al espacio también es memorable.

Sin embargo, el Doctor vuelve a estar ausente. Sí, nos regala su último «Allons-y!» con un entusiasmo fuera de lo común, pero el resto del tiempo parece que está con la cabeza en otra cosa. Si a eso añadimos sus lamentos constantes, el pobre está un poco fuera de sí, o por lo menos de lo que nos tiene acostumbrados. Es normal, por otra parte, que sabiendo que va a morir ese mismo día no esté hecho unas castañuelas precisamente, pero quizá habría sido más bonita una despedida en la que el Doctor es el Doctor que llevamos amando y adorando desde que aterrizó en la nave Sycorax en la Navidad de 2005.

El final, emotivo, lacrimógeno y efectista, como nos tiene acostumbrados el saliente RTD, pierde un poco de fuerza por largo y porque, realmente, cada vez que se despide para siempre de Rose nos lo creemos un poquito menos. No obstante pierde un poco de fuerza, no es que la pierda toda, y sigue siendo un final bastante efectivo. No tanto como Doomsday, o Journey's End, pero efectivo a fin de cuentas.

El tema de la Mujer de Blanco y su resolución, o más bien su no-resolución, también es sorprendente —para bien. RTD nos había acostumbrado a dejarlo todo resuelto y explicado, y sin embargo en este caso ha preferido dejarlo en el aire. ¿Es la madre del Doctor? ¿Es Susan Foreman, su nieta perdida? Cada cuál tendrá su interpretación.

Y ahora, el plato fuerte: la regeneración. Es lo que llevamos tanto tiempo esperando, y tal vez por eso, por la espera de un año, la emoción que sentimos al verla es más parecida a «ufff, por fin» que a «está ocurriendo demasiado pronto». No porque yo quiera que David Tennant vaya a ninguna parte, sino porque ya sabíamos que se iba, que era inevitable. Y ahora lo hemos visto ocurrir.

Las primeras palabras del undécimo doctor rompen con toda la tensión dramática del episodio y nos llevan de vuelta al optimismo post-regenerativo de The Christmas Invasion, Rose o historias de la serie clásica como Castrovalva o Robot. Para los que dudaban de Matt Smith esta debería ser la escena que definitivamente les convenciera: porque en los 20 segundos que aparece en pantalla, es el Doctor.

Y ahora, a esperar. Ya se está dando prisita Abril, que nos traerá la nueva temporada. Mañana, un adelanto de lo que nos espera.

Matt Smith es el Doctor