Especial Lost: Reflexionemos sobre Lost

Poster de la sexta y última temporada de "Lost"

¡ATENCIÓN! Esta entrada podría contener spoilers de Lost

Lost no es, ni mucho menos, la mejor serie de la televisión. Y para muchos, quizá ni siquiera de los últimos años. Sin embargo, ha conseguido aunar a su alrededor a millones de fans de todo el mundo, entre los que yo me incluyo. La historia de los supervivientes de un accidente aéreo en una isla desconocida y de las personas que la habitan ha sembrado de incertidumbre y misterio seis años de televisión.

Y es curioso: Lost no tiene grandes personajes llenos de contradicciones y dilemas internos; de hecho, se podría decir que la mayoría, por no decir todos, son planos. Sus guiones, debido a la gran complejidad que tiene enlazar tantos elementos que a veces han quedado dispersons, presentan taras irresolubles. Aún así, poco ha importado eso para triunfar. Lost engancha porque, a pesar de esos defectos en los guiones, que poco importan y ante los que detenerse es propio de una pedantería falsamente intelectual y sin sentido, ha sabido atraer a millones de personas en todo el mundo con un argumento sugestivo y misterioso: ¿Por qué un avión en apariencia anodino se estrella en una isla desconocido y en apariencia deshumanizada, donde ocurren fenómenos muy extraños? Cada episodio, cada cliffhanger, es una dosis más de droga con la que calmar el mono... momentáneamente, porque pronto queremos, necesitamos más. Así, las proezas de Lost están en una historia sugestiva y unos guiones bien estructurados. Hemos picado.

Y cómo no, mención aparte para los flash-backs y los flash-forwards, sin los cuales la historia no tendría sentido. ¿Qué llevó a personas tan dispares como un cirujano estadounidense o un sacerdote nigeriano a tomar un avión en Sydney? Necesitamos esos pedazos de historia para comprender las acciones de los personajes y para seguir sorprendiendo. Nunca estos recursos narrativos habían sido tanto y tan  bien explotados en el terreno audiovisual.

Mañana por la noche comienza a terminar una leyenda. Pero, a partir de mayo, cuando Lost finalice, se asentará el mito. Da igual que guste el final o no: lo que Lost ha conseguido en estos seis años para la televisión será difícilmente alcanzado por otras series. Ni siquiera The Sopranos o Six Feet Under, series consideradas como las mejores de la historia de la televisión, han alcanzado después de varios años de su final la trayectoria influyente que ha conseguido la serie de J. J. Abrams en el imaginario colectivo de la sociedad sin todavía haber terminado. ¿De verdad acabará la ilusión o estamos ante el inicio de una franquicia? El tiempo lo dirá.

Foto: Mundos Irreales