El episodio musical de Fringe es una pequeña maravilla

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Mucho tiempo había esperado yo el episodio de Fringe de hoy. Era hace más de un mes cuando conocíamos las primeras noticias que apuntaban a un episodio musical dentro de la serie, luego supimos que venía incluido dentro de una semana de episodios musicales dentro de los distintos programas de la FOX. Cuando tuvimos la oportunidad de ver las primeras imágenes yo personalmente por un lado tenía miedo del bodrio que pudiese salir de aquello y por otro empezó a picarme la curiosidad, y fue ayer ya definitivamente cuando ví la promo me di cuenta de lo mucho que deseaba verlo. Bueno, pues ya lo he visto, y me ha parecido sensacional.

Una de las grandes preguntas era cómo iban a conseguir los productores y los guionistas elaborar el complicado caldo que mete a la ciencia ficción y los musicales en el mismo cazo. La verdad es que han sabido estar completamente a la altura, esocogiendo a Ella, la sobrina de Olivia Dunham que por cierto debería aparecer más y a un Walter Bishop excesivamente fumado potenciando todos los guiños cómicos que normalmente suele tener al máximo.

Walter le cuenta una historia a la pequeña Ella en la que van apareciendo los personajes que conocemos pero vestidos y actuando cual película de gansters y jazz de los años 30. Impagables las actuaciones de Jasika Stroup, Astrid en la serie, que por una vez ha salido del papel tan monótono que tiene y la de Lance Reddick, Broyles con un sombrero tocando el piano.

Muy curiosa también la mezcla entre última tecnología y ambiente neoyorquino glamouroso con coches antiguos, alcantarillas, atrezzo y demás parafernalia. El resultado ha sido poco menos que sorprendente y ha quedado como una pseudomezcla de steampunk con decorados coloridos y sobrecargados. Muchas de las historias que se cuentan están basadas al mismo tiempo en hechos que ya han pasado en la serie, haciendo referencias y observaciones que al mismo tiempo aportan datos nuevos.

Aunque el capítulo avanza también en la trama general de toda la serie, está claro que es en cierto sentido un episodio entre paréntesis hecho más para acoplarse al proyecto musical de la FOX que a otra cosa. Sea como fuere, lejos de hacer algo forzado y poco convincente, en Fringe han sabido innovar, mezclar con mucha sabiduría dos épocas totalmente distintas y, por qué no, dar pie a lo que a mí no me importaría que fuese un género nuevo, la ciencia ficción y los musicales no quedan tan mal juntos después de todo.

Foto: BSCreview