[Recap] 5×02 Doctor Who, The Beast Below

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Cuando se anunció que el nuevo showrunner de Doctor Who sería Steven Moffat —fan incombustible desde las edades oscuras— los más retrógrados entre los fans cantaron victoria. Pensaban que Steven Moffat devolvería la serie a cómo era en 1980: esa época dorada que comprende aproximadamente a los Doctores cuarto y quinto y que algunos fans parecen no querer dejar ir. Pues bien, el Gran Moff respondió a esas expectativas muy claramente: Doctor Who no puede vivir en el pasado, y él no pensaba volver atrás sino mirar al futuro. Después de ver el episodio del sábado ya sabemos una cosa: Steven Moffat es un mentiroso.

Ayúdanos, Doctor, eres nuestra única esperanza.

No quiero decir con eso que The Beast Below sea un episodio anclado en el pasado. Lejos de serlo, mira completamente al futuro: esta es una nueva etapa y como tal, cambiarán algunas cosas. Pero lo que sí es cierto —y no soy el único que lo ha notado— es que es un episodio con una sensación más old-school que otros. Si bien en la serie clásica hubo innumerables historias sobre una sociedad aparentemente feliz que escondía un oscuro secreto, si hay un episodio que resuena en The Beast Below es Paradise Towers. Sin embargo, mientras que Paradise Towers sufrió los recortes presupuestarios y las lamentables interpretaciones de la época y era un ejercicio en el pesimismo, The Beast Below brilla en todos esos aspectos: los efectos especiales son muy correctos —no excepcionales, las interpretaciones son exquisitas y rezuma el optimismo marca de la casa Moffat por todos sus poros.

La historia es fantásticamente imaginativa y está bien escrita —aunque no podíamos esperar menos del Gran Moff— y los personajes episódicos son interesantes y divertidos. Sin embargo, algo falla. La historia va demasiado deprisa. Eso no hace que la disfrutemos ni un poquito menos, pero cuidado: si no prestas toda tu atención podrías perderte detalles fundamentales. Los diálogos, ingeniosos y referenciales —la referencia más clara es a Star Wars con el «Help us, Doctor. You are our only hope» de Liz Ten— encajan perfectamente con las personalidades de Amy y Once, y nos hacen profundizar más en su relación.

I'm the bloody queen, mate. Basically, I rule.

Los aciertos visuales de este episodio son todos. Todo lo que aparece está perfectamente adecuado a la historia. La Nave Estelar UK parece construida por un pueblo desesperado en su peor momento, con un aire Blade Runner muy interesante. Los ascensores (Vators) con el logo del London Underground, los carteles de «Mantenga Londres Limpia» y los falsos exteriores dan sensación de profundidad y riqueza a la historia. Pero los mayores aciertos de este episodio son los Smilers y Liz Ten.

Los Smilers son aterradores de por sí. Cualquier niño que vea una foto de un Smiler sin ver la historia va a tener pesadillas el resto de su infancia, y Moffat lo sabe. El muñeco sonriente que te observa siempre y en todas partes—no lo enfades. Podrías no volverlo a contar. Desgraciadamente, se echa de menos un poco más de background sobre ellos, pero cuarenta y cinco minutos no dan más de si.

En cuanto a Liz Ten. ¿Quien podría no querer un spin-off sobre las aventuras de Liz Ten, la reina peleona, a bordo de la Nave Estelar UK? Yo lo quiero ya. El personaje es divertido, adorable —aunque sea la responsable de la tortura de la ballena estelar y el genocidio de su propio pueblo, pero es que luego se arrepiente— ingeniosa y muy pero que muy dura. Tiene una capa, una máscara y pistola. No se puede ser mucho más guay que eso.

¿Qué Primer Ministro?

La historia de la Ballena Espacial parece sencilla, pero al mismo tiempo es complicada. Nos está estableciendo la relación entre Amy y el Doctor, y lo hace de una manera muy sutil: por analogía. Amy sabe cómo va a reaccionar la ballena porque ya lo ha visto antes. Lo ha visto en el Doctor, y lo que es más importante, lo ha entendido. Ahora sabemos que Amy es rebelde, un poco insensata pero con la cabeza sobre los hombros, sensible, intuitiva e inteligente. Y de este Doctor hemos aprendido que tiene muy malas pulgas y un cierto hábito de llevarse la contraria a sí mismo.

Para terminar, la forma de introducir la siguiente historia en los últimos minutos del episodio es un adorable guiño al pasado —era frecuente que esto ocurriera en los 60— y al mismo tiempo una excelente forma de mantener a la audiencia interesada, porque si hay algo que se comenta después de ver ese episodio es «OMG!! DALEKS!!!». O algo más elaborado, claro, pero básicamente con ese contenido.

Os dejo con una pregunta: ¿quién se fijó en la Grieta? ¿Vamos a tener que buscarla una vez por episodio?