[Recap] 5×07 Doctor Who, Amy’s Choice

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Doctor Who es una serie británica. Eso lo sabemos todos. Lo que no sé si sabemos todos es lo que eso supone en el campo de los efectos especiales, y es que en BBC Wales tienen que hacer una serie de escala americana (o casi) con un presupuesto británico. Para que nos entendamos, es como si tuvieran que hace Battlestar Galactica con el presupuesto de Los Serrano. La consecuencia es que, para ahorrar costes, todas las temporadas tenemos un episodio bajo en efectos, con resultados tan variables como el reconocidísimo *Midnight o el universalmente denostado Love & Monsters. Amy's Choice no es ni uno ni otro, pero afortunadamente sigue con la dinámica de esta temporada de episodios excelentes en el peor de los casos.

¡A dormir! ¿O acaso os estáis despertando?

Amy's Choice es la clase de episodio que hay que dejar asentarse. Sí, es bastante espectacular, tiene diálogos excelentes e interpretaciones fantásticas tanto del elenco principal como de Toby Jones como el maléfico Dream Lord, la historia es interesante y emocionante, las localizaciones son preciosas, los efectos muy buenos... Pero creo sinceramente que este episodio brillará después de terminada la temporada. Cuando por fin comprendamos qué eran las grietas y por qué es tan significativa la boda de Amy y Rory, llegado ese momento podremos apreciar realmente este episodio como lo que es: unas vacaciones.

Me explico: desde el primer episodio no hemos parado. Hemos ido de una aventura a otra, todas relacionadas con las grietas, amenaza constante para el universo, Daleks, River Song, vampiros, ¡OMG!—había que parar. ¿Y qué mejor forma de parar que sin salir de la Tardis? Bueno, sin salir en sentido figurado porque durante la mayor parte del episodio Amy, Rory y el Doctor creen estar en Upper Leadworth, pero ya me entendéis. La mecánica de los pajaritos, los sueños, no saber qué es real y qué no era lo suficientemente absorbente como para disfrutarla pero no tanto como para tenernos con los nervios de punta. Ya nos lo dijo Moffat antes de empezar: no podemos tener una temporada entera de Blinks. Y yo añado: porque nos daría algo al corazón.

Regreso al pasado

Si hay algo que llama la atención de este episodio es lo mucho que recuerda a la época clásica. No, no hay monstruos de gomaespuma ni decorados que se tambaleen, pero el ritmo, incluso la temática tiene un punto que recuerda quizás a lo mejor de la era Hinchcliffe. En la escena de la carnicería —que además sirve para hacer brillar más aún la interpretación de Toby Jones— me descubrí esperando el cliffhanger clásico casi sin darme cuenta. Los diálogos y los personajes son evidentemente contemporáneos, pero el entorno —un tranquilo pueblo inglés,— la temática y los escasez de efectos demasiado evidentes nos llevan de vuelta a la edad de oro de la anterior época.

Merece la pena comentar algo sobre la naturaleza del Dream Lord. Los que hayan visto la serie clásica habrán asistido boquiabiertos a la descripción de lo que era: la encarnación de toda la oscuridad y los malos sentimientos que hay en el Doctor. Sí, señores, esa es exactamente la descripción del Valeyard, el enigmático —en un principio— fiscal en la muy denostada temporada 23, Trial of a Time Lord. Y puesto que el Valeyard era una destilación de esas propiedades entre su duodécima y última encarnaciones, aún queda tiempo para que se produzca la transformación. Así que permanezcan atentos: no descartemos una futura reaparición de alguno de los dos villanos.

Los tres de la Tardis

La principal crítica que ha recibido esta nueva época desde que comenzó es que le faltaba el corazón, la ternura que la era RTD derramaba por los cuatro costados. Parecía que volvía a centrarse exclusivamente en las aventuras de la tripulación de la Tardis, sin detenerse demasiado a considerar las consecuencias que tenían esas aventuras sobre los personajes. Este episodio debería acallar esas críticas para siempre. El desarrollo de los personajes va a otro paso en esta época, y es evidente, pero no tiene nada que envidiar a la anterior. La escena de la (falsa) muerte de Rory es tan emocional como se puede permitir un programa familiar.

A mucha gente le extrañó que no se profundizase en la relación de Amy y Rory antes, y ahora es evidente por qué. La historia está construida de tal manera que aprendamos a apreciar esa relación al mismo tiempo que ellos, y que cuando hemos visto reafirmarse ese amor nos hemos hecho en cierto modo partícipes. Para ponerlo más claro: cuando al final de The Eleventh Hour supimos que Amy iba a casarse, no pudo importarme menos con quién fuera a hacerlo. Después de Amy's Choice quiero que se casen.

En conclusión, un estupendo episodio de media temporada: un descanso —relativo— en las aventuras a través del tiempo y el espacio, preparándonos para la recta final: porque desgraciadamente, queridos, ya queda menos por delante que por detrás.

Y la semana que viene, Silurians. ¡Hurra!