[Recap] 5×13 Doctor Who: The Big Bang

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Este final de temporada era la prueba de fuego del señor Moffat. Era el momento en el que íbamos a saber si todas las esperanzas que habíamos puesto en él eran fundadas, el momento en el que sabríamos si esa etiqueta de «cuento de hadas oscuro» era un gesto de márketing o una realidad. Bueno, pues visto lo visto, en un episodio cuya grandeza no se puede apreciar sin haber visto el resto de temporadas, el señor Moffat no aprueba, sino que se gradúa cum laude.

Yo estoy epatado, alucinado, asombrado, patidifuso, ojiplático y boquiabierto con la elegancia con la que el Moff ha logrado trazar una historia llena de saltos adelante y atrás en el tiempo de tal manera que parece la cosa más sencilla del mundo. Incluso hay una explicación para el hecho de que el Doctor ignore repentinamente todas las reglas del viaje en el tiempo que se pasa la vida diciendo que tiene que respetar. Y es que cuando la alternativa es que el Universo nunca haya llegado a existir en absoluto, da igual romper un par de huevos para salvarlo, ¿no?

Desde el momento al final del cold opening en que la Pandórica vuelve a abrirse frente a la atónita Amelia sólo para revelar que quien está dentro no es el Doctor sino Amy, creo que no pude cerrar la boca en todo el episodio. ¡Daleks! ¡Un fez! ¡Spoilers! Y River Song, que ha demostrado que es algo mucho más terrorífico de lo que aparentaba, porque al fin y al cabo si es capaz de hacer que un Dalek ruegue por su vida, ¿qué no será capaz de hacer?

Pero este episodio no sólo brilla en la ejecución impecable de su trama, una capacidad que ya sabíamos que Moffat tenía desde hace mucho. Este episodio brilla por el corazón. En realidad, el tema de esta temporada no son las grietas en el tiempo, ni el Silencio —ya hablaremos de eso luego— ni River Song. El tema de esta temporada es Amy, la niña solitaria que no tenía sentido, y cómo gracias al mismo Doctor que le dejó una huella indeleble cierta noche cuando tenía siete años, ha recuperado a su familia, ha descubierto que el amor de su novio (ahora marido) duraría más de dos mil años y ha aprendido a volver a confiar. Yo no se ustedes, pero en el momento de «Something old, something new, something borrowed, something blue» a mí se me pusieron los pelos de punta. Palabrita.

Pero no hemos terminado. Por supuesto que no, ¿o es que creían que el malvado escocés que rige los destinos de Who nos iba a dejar ir tan felizmente? Hay muchas incógnitas que aún no están resueltas, y el propio equipo de producción nos lo recuerda en el Confidential: el Silencio, la voz misteriosa que se oía en la TARDIS cuando estaba siendo controlada, quién la estaba controlando, y quién es realmente River Song. Todo eso lo sabremos el año que viene por estas fechas, pero antes os recuerdo que la próxima parada es el especial de Navidad. Seguiremos informando.