[Recap] 1×02 Haven: Butterfly

[spoiler]

La verdad es que con Haven estoy partido en dos. Podría decir que es el enésimo procedural sobrenatural escaso de imaginación e insípido, pero estaría siendo tremendamente injusto. No sería la primera vez que un juicio demasiado apresurado me priva de una serie que luego ha resultado ser mucho mejor de lo que prometía. El eterno y levemente soporífero piloto de Fringe es un ejemplo, pero hay tantos... La cuestión es que sin enloquecerme hay algo en Haven que me hace seguir volviendo cada semana, y teniendo en cuenta que del primer episodio al segundo algunas de mis principales quejas se han —casi— solventado, creo que es una candidata ideal a realizar su potencial.

El esquema en plan monstruo-de-la-semana no es malo. Mucha gente se queja de que está muy visto y que es repetitivo, y luego se van corriendo a ver sus episodios favoritos de Buffy, Warehouse 13, Torchwood o Expediente X. El monstruo-de-la-semana, nos guste o no, funciona. La gracia es que esté salpicado con algún arco de temporada —o incluso más allá de la temporada— que cada dos o tres episodios cobre protagonismo y avance un poquito. Y es que a pesar del éxito de Lost, me resisto a creer que los espectadores estén dispuestos a seguir una serie en la que la trama principal no avanza nunca. O muy de vez en cuando para el caso.

Sin adelantar acontecimientos, tengo la impresión de que Haven va a seguir ese esquema, y la esperanza de que igual que ha mejorado del piloto a Butterfly seguirá haciéndolo a lo largo de la temporada. ¿Se acuerdan de que me quejaba de que tenía un ritmo extraño? Bueno, en Syfy se han debido leer mi recap porque este episodio corregía casi completamente ese detalle. A lo mejor no ha sido mi recap, pero el caso es que el ritmo ahora es mucho más adecuado.

En cuanto a la trama del episodio, está bien. Bien. No fenomenal. No espectacular. Sólo bien. La verdad es que tenía sus giros —predecibles, pero giros al fin y al cabo— con aquello de que el malo era el cura, ah, no, que era la hija, ah, no, que era el niño. Se veía venir, evidentemente, porque parece que es una recién instaurada tradición que en Haven el 'malo' es siempre quien menos te lo esperas, lo que se traduce en que siempre sepas de antemano quién es. No negaré que por un momento creí haberme equivocado y que el malo de verdad era el cura, y eso tiene bastante mérito.

El cura precisamente es el que me lleva al centro de ese je-ne-sais-quoi que tiene Haven. El guionista frustrado que hay en mí me dice que este episodio tenía como propósito presentarnos al reverendo y a su familia, que más adelante en la temporada tendrán un significado más profundo y —me juego el cuello— más relacionado con ese misterio que el agente Wuornos llama the Troubles.

El personaje de la agente Parker es el que carga sobre sus hombros el peso de la historia, y es una inmensa fortuna que sus zapatos los ocupe Emily Rose, porque si tuviéramos a una actriz menos adorable —Anna Torv te estoy mirando a ti— quizá nos parásemos a pensar un poquito más en las inverosímiles razones que hacen que una agente del FBI acepte un trabajo como policía de pueblo en Maine. Que para que se hagan una idea de la diferencia en el salario, es como si Bill Gates mañana tuviera la nómina de un empleado del Burger King. Pero como quiera que Emily Rose es absolutamente adorable, vamos a aceptar la explicación de que Audrey quiere saber más sobre el misterio del Colorado Kid y punto.

¿Volveré la semana que viene? Pues sí, la verdad. ¿Volvería si no fuera verano y no hubiera muchas más series en emisión? Esa es otra pregunta, pero creo que sí. Igual que el pueblo de Haven oculta un secreto, creo que la serie nos depara una sorpresa.