[Recap] 1×06 Haven: Fur

[spoiler]

No les voy a mentir: el episodio de la semana pasada me gustó bastante menos que a mi compañera Becky. Sin embargo, gracias al cielo, la cosa se ha recuperado. El episodio de esta semana es un ejemplo redondo de lo que Haven debe ser y de lo que debería ser todas las semanas. Y es que si la principal queja que tenemos todos es lo poco que se profundiza en la mitología de la serie, hay que entender que en una nueva producción lo más importante es ganar espectadores nuevos, y no se les puede confundir con constantes referencias a episodios anteriores. No obstante, Fur consigue contar una historia perfectamente independiente y al mismo tiempo, de forma sutil pero efectiva, avanzar más de lo que podría parecer en una continuidad que cada vez es más interesante.

Cuando empecé a ver Haven pensaba que era una serie de investigación paranormal, al estilo de The X-Files o Fringe. Que tarde o temprano vendrían las explicaciones pseudocientíficas, que habría unas reglas del juego, que huirían del misticismo como todas las series de este tipo. Qué equivocado estaba. Curiosamente, es una secundaria —al menos de momento es secundaria— la encargada de darnos la mejor explicación que hemos obtenido hasta ahora sobre los Troubles. Jess Minion, la 'bruja' québecoise amiga de los animales, nos lo deja muy claro: los Troubles son magia. No son energía de muones, no son rayos láser alienígenas, no es la luna. Es magia. Y eso es genial.

Pero Fur no es un gran episodio por eso, o no sólo por eso. La historia del monstruo-de-la-semana es probablemente la más elegante y sorprendente de la temporada, y de regalo es emotiva y tierna. Además se entreteje maravillosamente, de forma casi inapreciable, con nuestros personajes. El guión de este episodio consigue algo poco habitual, y es conseguir una sensación de consistencia perfecta: no se nota que escenas están ahí 'por la mitología' y cuales 'por el monstruo de la semana'.

La cuestión es que ya llevamos seis episodios, lo que en una serie de doce se traduce por la mitad, y no hemos llegado —al menos por ahora— a donde queríamos. La agente Parker parece haber olvidado alegremente los motivos que le hicieron mudarse a Haven y se conforma con el día a día de un policía local. Por otro lado, es un poco injusto que uno de nuestros personajes principales sepa tanto sobre Haven y nos cuente tan poco, incluso si aceptamos que Nathan es un personaje reservado y un poco extraño.

En resumen, un excelente capítulo de Haven que sirve para recordarnos por qué seguimos viniendo a verla cada semana. Y es que a veces hace un poco de falta que nos lo recuerden.