[Recap] 4×05 Mad Men: The Chrysanthemum and the Sword

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Con este episodio podemos decir que definitivamente ha arrancado la cuarta temporada de Mad Men y es que estamos, probablemente, ante uno de los mejores capítulos de toda la serie. El título hace referencia al libro The Chrysanthemum and the Sword de la antropóloga Ruth Benedict en el que la autora intenta explicar la cultura japonesa y sus contradicciones, y que popularizó la distinción entre culturas de la culpa y culturas de la vergüenza.

Los publicistas de Sterling Cooper Draper Pryce han tenido que ponerse al tanto de estas contradicciones japonesas para poder conseguir la cuenta de la compañía nipona Honda, ¿y quién mejor que Don Draper para entenderles en su complejidad?

La agencia está pasando apuros económicos y necesitan la cuenta pero, sobre todo, necesitan quitarse de encima la competencia de Cutler Gleason & Chaough. Y la estrategia que se le ocurre a Draper es de lo más divertido que he visto en la serie pero sin dejar de ser absolutamente coherente con su personaje. Para saltarse las reglas marcadas por los japoneses, pero sin saltárselas realmente, intenta hacer creer a la competencia que están haciendo un anuncio completo (cuando no estaba permitido) para que ellos sean los que acaben saltándose las reglas. Magistral. Don ha entendido a la perfección que para los japoneses la vergüenza requiere de una humillación pública y en eso basa su presentación.

Y siguiendo con la vergüenza, tenemos de vuelta a Sally, la hija de Don, que cómo aventurábamos, esta temporada va a tener un papel mucho más importante. La pequeña Draper, en un acto claro para llamar la atención de su padre, se corta el pelo “como una mujer mayor” en un descuido de su cuidadora mientras su padre está en una cita. Y por si esto no fuera suficiente, poco después la madre de una amiga la sorprende comportándose inapropiadamente mientras ve The man from U.N.C.L.E.

La pobre Sally lo está pasando mal y lo que menos necesita es a unos padres egoístas que se estén echando las culpas el uno al otro por su comportamiento. Siente que su padre la ha abandonado, por eso es tan bueno el consejo que le da a Don la doctora Faye Miller: “If you love her and she knows it, she’ll be fine”.

Pero Betty siente que Sally quiere castigarla y hacer que ella se sienta culpable (claro ejemplo del concepto de cultura de la culpa). Estoy segura de que quien más provecho le sacará a las visitas a la psicóloga va a ser ella y no Sally porque Betty lleva demasiado tiempo conteniéndose y, como dice la doctora Miller, en cuanto suelte todo lo que lleva guardándose se sentirá mucho mejor.

Por cierto, finalmente hemos visto un pequeño acercamiento entre Don y Faye, y ahora que el publicista sabe que la psicóloga no está casada (aunque nunca fue un impedimento real) seguro que su relación no se mantendrá únicamente en el ámbito laboral. Y si no, al tiempo.

Para acabar me gustaría comentar una curiosidad. ¿Alguno de vosotros buscó quien era la doctora Lyle Evans a la que alude Roger Sterling? Si es así no habéis sido los únicos ya que por lo visto, y aunque todavía no está muy claro, parece ser que se trata de un nombre inventado para crear movimiento en la red, y lo han conseguido con creces. Una estrategia de promoción digna de Don Draper y los suyos.