Los límites de la risa

En la pasada edición de los Emmy Edie Falco en sus agradecimientos puso sobre la mesa el debate de cada año sobre dónde está el límite entre la comedia y el drama (lo mismo pasó el año anterior con United States of Tara). No estoy de acuerdo con Falco cuando dice que ella no es divertida, recordemos su C.C. en 30 Rock) y su Jackie tiene momentos muy graciosos pero ¿es Nurse Jackie una comedia? Bajo mi punto de vista no lo es.

La serie de Showtime es una dramedy más cerca del drama que de la comedia, a pesar de tener a personajes como al engreído Coop o la entrañable Zoey cuyas tramas son eminentemente cómicas. La vida de Jackie es un auténtico dramón, con su doble o triple vida (si contamos su adicción) y en su trabajo se encuentra con cada cuadro que ni en el Prado. Y por muy mal que le vayan las cosas, su vida siempre es susceptible de empeorar, así que de comedia nada de nada.

Entonces ¿qué es una comedia? Los académicos de la RAE definen comedia como obra dramática, teatral o cinematográfica, en cuya acción predominan los aspectos placenteros, festivos o humorísticos y cuyo desenlace suele ser feliz. Perfecto, pero ¿qué pasa con Louie? En ella no predominan ni los aspectos placenteros ni los festivos, es más, asistimos básicamente a los momentos más desagradables e incómodos de la vida de su protagonista y, definitivamente, su desenlace no suele ser feliz. Así pues ¿no es una comedia? Pues yo creo que sí, y de las mejores de los últimos años. ¿Cómo puede ser que me ría de los métodos salvajes y traumáticos de adoctrinamiento de una escuela católica? Patologías a parte, supongo que es porque su tratamiento es el de una comedia negra negrísima.

Pero en el fondo ¿esto del género es tan importante? Creo que los espectadores no tendríamos que preocuparnos demasiado por el tema porque deberíamos disfrutar de una serie independientemente de la etiqueta que se le coloque. ¿Si resulta que el año que viene FX decide presentar a Louie como un drama voy a tener que dejar de reírme? No, simplemente pensaré que se han vuelto locos. El problema es para los que deben organizar de alguna manera sus premios y para las cadenas que presentan sus candidaturas en una categoría u otra en función de sus posibilidades de ganar.

Personalmente disfruto cada vez más con las series que se salen del patrón y cuyos guionistas pervierten a consciencia las reglas de cada género para crear hibridaciones aparentemente imposibles y que llevan de cabeza a los categorizadores. A si que ¡viva la perversión de género!

Foto: USA Hang OUT