[Primera Impresión] Raising Hope

La gente a veces dice predecible como si fuera algo malo. Puedo entenderlo: a veces decimos que algo es predecible cuando es incapaz de sorprendernos. Sin embargo, si les digo que Raising Hope es predecible, por favor no lo entiendan de esa manera. Raising Hope es el nuevo producto de la imaginación de Greg García, primer motor inmóvil —o móvil, es lo de menos— de la muy peculiar y muy recomendable My Name Is Earl. Ahora que saben esto, les puedo explicar por qué digo que Raising Hope es predecible: era fácil predecir que Greg García nos traería una serie llena de comedia negra, sin cortapisa moral alguna y con los mejores diálogos a este lado de Joss Whedon.

Verán, queridos míos, la historia no es apta para corazones sensibles. Porque aunque está contada de una forma cómica y desenfadada, es una historia que partirá cualquier corazón que no esté hecho de cemento armado. Jimmy Chance es un veinteañero fracasado y socialmente torpe que una noche, por un azar del destino, conoce a una chica de la que se enamora. Esa misma noche se la lleva a casa, sólo para descubrir por la mañana que es una cruel asesina en serie. La familia de Jimmy decide entregarla a la policía, y la pobre desgraciada acaba en el corredor de la muerte—embarazada de Jimmy. Cuando por fin la ejecutan, su hija Princess Beyoncé va a parar a manos de un estupefacto Jimmy, que está más perdido que nunca.

No pasaría nada si no fuera porque la familia de Jimmy no tiene mucha más idea de criar un hijo que él. Sus padres le tuvieron cuando tenían quince años, y, en el estilo patentado de Greg García, son representantes de libro de lo que quiere decir white trash. En su casa viven además su abuela senil, que rara vez recuerda ponerse la camisa, y su primo Mike, un raver talludito e irresponsable. Lo que se dice el entorno ideal para criar a una hija.

No obstante, lo que hace que Raising Hope brille con luz propia no son sus personajes decadentes y adorables al mismo tiempo, ni su ambientación en la cara oscura del sueño americano, ni las situaciones irreales e hilarantes. Son los descacharrantes diálogos, llenos de ingenio punzante y al mismo tiempo inocente ternura, los que aseguran que la semana que viene estemos más pendientes de ver el nuevo episodio.

En su mayor parte, Raising Hope es algo nuevo. Tierna pero dura, divertida pero dramática. Tiene, por supuesto, ecos de My Name Is Earl —no podíamos esperar menos— pero también tiene mucho original. Y curiosamente, el centrarse en dos fracasados, una de las cuales es una cajera de supermercado que se divierte pintando caras en la fruta y poniendo todas las latas de tomate bocabajo, nos quiere recordar, aunque muy por los pelos, a esa perla olvidada que es Wonderfalls.

En resumen, una serie extremadamente recomendable, original, audaz, tierna y absurdamente divertida. ¿Qué se apuestan a que no termina la temporada?