[Recap] 1×09 Haven: As You Were

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La cosa de seguir Haven es que uno no gana para sorpresas. Vale que a estas alturas ya deberíamos estar acostumbrados, pero semana por semana nos enfrentamos a un nuevo episodio sin saber si nos encontraremos con una pequeña obra maestra o un ejercicio en la mediocridad. Vale, exagero un poco: los peores episodios de la temporada no es que hayan sido tan malos, sino que palidecen ante la elegancia y el ingenio de los mejores. Cuando empecé As You Were estaba convencido de que en este caso los tiros iban más por lo ramplón que por lo excelente. Qué equivocado estaba.

La verdad, el principio del episodio me trajo sentimientos encontrados. Por un lado, un hotel aislado, un asesino metamorfo y un grupo de personajes que se conocen lo suficiente como para estar en el mismo sitio pero no son tan cercanos como para no desconfiar. Definitivamente interesante. Por otro lado, un personaje al que nunca habíamos visto antes —¡qué conveniente!— y que empieza a manifestar todo tipo de comportamientos sospechosos. Predecible y aburrido. ¿Ah sí? Ah no.

Desde el principio si hay algo que los guionistas de Haven han sabido hacer es jugar con nuestras expectativas y llenar la trama de pistas falsas para que no demos nada por sentado. En unos episodios lo han hecho mejor y en otros peor, pero en este realmente se han lucido. A lo mejor es que soy muy tonto, pero de verdad no sabía de quién sospechar. La hija de la Doctora Carr—demasiado obvio. El jefe Wuornos—no podía estar muerto, ¿verdad? O Nathan. O Duke. O la Doctora Carr. Pero de quien no habría sospechado en ningún momento es de Audrey, y eso es todo un triunfo.

Todo lo que más me gusta de Haven estaba ahí. Los diálogos ingeniosos, el misterio un tanto descafeinado pero misterioso al fin y al cabo, los hermanos Teagues... Adorable. Pero si ademas viene con la guinda del pastel, que es un empujoncito —en este caso un empujón en toda regla— a esa mitología que no termina de avanzar, mejor todavía. El problema es que ese empujoncito pone un poco más de tensión —sin romperla— en la suspensión de la incredulidad.

¿En serio me están diciendo que todo el mundo en Haven conoce a Lucy Ripley pero a nadie se le ha ocurrido coméntarselo a la Parker hasta ahora? Los Teagues no se lo cuentan, bien, me lo creo: no la conocen, no conocen sus intenciones, pueden estar siendo prudentes. ¿Pero Duke? Podríamos aducir que Duke es un personaje extraño, que en este y otros episodios ha demostrado tener bastantes claroscuros morales —énfasis en oscuros— y, en general, ser bastante rarito. Pero eso lo estoy pensando ahora. Lo primero que pensé en el momento de la revelación final fue «¿y por qué no se lo has dicho hasta ahora, cretino?».

Quizá me esté adelantando. Quizá la próxima semana sea precisamente ella quien se lo pregunte, y si es así, retiraré lo dicho. Pero prepárense, porque viene el acelerón final: sólo nos quedan cuatro episodios de esta temporada y lo normal será que todo vaya más deprisa a partir de aquí. La semana que viene lo sabremos con seguridad.