[Recap] 3×01 Fringe: Olivia

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Si nos quedamos ojipláticos y estupefactos con el final de la pasada temporada —y si no se quedaron así es que no lo vieron— para este principio de temporada vamos a tener que inventar palabras nuevas. Y es que los señores de Fringe se lo habían puesto a sí mismos muy difícil. Pero lo han hecho, vaya si lo han hecho, y nos han regalado un primer episodio lleno de todo aquello que nos hace amar Fringe. Menos Walter Bishop, que casi no sale.

Lo primero que me entusiasmó fueron los títulos de crédito. Sí, soy así de fácil de complacer. Me encanta que mantengan los 'créditos rojos' para los episodios centrados en el universo alternativo. Pero los detalles alternativos no terminan ahí, porque el episodio está lleno de sutiles guiños que nos hacen ver que ese universo es ligeramente distinto. Me refiero al anuncio sobre el taxi de Harry —¡bien por Harry!— de Dogs, el musical que todo el mundo debe ver en NY, o al letrero de los servicios en la gasolinera, en el que se lee el término anticuado y en desuso Washrooms en lugar del más habitual Restrooms. Por supuesto, si yo que no soy nada avispado para estas cosas he visto esos dos, debe haber muchos más.

Pero centrémonos en lo que importa, que es la historia del episodio. Qué les voy a decir: bellamente hilada, tensa, emocionante, divertida y tierna. Mención aparte merece el taxista Harry, que a pesar de su motivación un poco cursi y manida consigue llegarnos al corazón por confiar en Olivia, y eso es lo importante. A todo esto, ¿vieron venir lo de la memoria de Bolivia abriéndose camino en la de Olivia? Porque yo no, y me quedé realmente sorprendido cuando aparentemente se rindió. Y digo aparentemente porque me parece que:

  • Olivia ha adquirido todos los recuerdos de Bolivia pero no ha perdido los suyos y lo que está haciendo forma parte de un plan magistral para infiltrarse en la División Fringe del Otro Lado hasta que consiga volver a casa.
  • O bien, los recuerdos de Olivia y los de Bolivia se van a estar peleando en su cerebro durante —por lo menos— la primera mitad de la temporada, para terminar con una aparente victoria de nuestra Olivia en el mid-season finale y volver inesperadamente al final del todo.

La visita al otro universo, en general, da sus frutos. Nos encanta Farnsworth-robot, que pugna con Sheldon Cooper por el título de asperger más adorable de la televisión, Alt-Broyles no parece demasiado Alt —¡es igual que en nuestro lado!— y ya todo el mundo odia a Walternativo, pero si hay alguien que brilla con luz propia ese es Scarlie, la versión viva y con cicatriz del pobre difunto Charlie Francis. Lo que no acabo de entender es por qué parece que todo el mundo está de mejor humor en ese universo.

Lo que me lleva al gran hallazgo del episodio, espero que de la temporada e incluso de la serie. Los del Otro Lado son malos porque son Los Otros, no porque sean malos. Me explico: hacen montones de cosas horribles, pero no son peores que los de este lado. Vale, sí, Walternativo experimenta con Olivia, cosa que nuestro Walter nunca-- eh-- ya, vale. Y la División Fringe ataca a los invasores de otro universo, y eso los nuestros no... ¿ah, que sí? Pues eso.

Mientras tanto, en nuestro universo, Bolivia haciéndose amiguita de nuestro Walter —que es mucho más simpático que el suyo, dónde va a parar— y dándose morreos con Peter. Y esa es mi principal queja. Me parece que no hay nada más desesperante para el público —es decir, para mí— que un secreto que nosotros conocemos pero los personajes no. Me parece una forma maléfica —y un poco perezosa— de crear tensión. Pero claro está, el tema está en cuánto dure el engaño... De momento, esperemos a la semana que viene para enterarnos de lo que ha estado pasando a Este Lado.