[Recap] 4×09 Mad Men: The Beautiful Girls

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En el pasado episodio The Summer Man las mujeres de la agencia tuvieron un papel muy importante pero en éste, cómo podemos deducir por el título, son las protagonistas casi absolutas. Todas tienen el mismo problema, se sienten solas y no saben como encajar en un mundo que está cambiando pero no lo suficientemente rápido.

Pero empecemos por la mujer que más nos ha hecho reír a lo largo de la temporada, la señora Blankenship, que nos ha dejado de manera repentina. Como dice Roger, murió como vivió, rodeada de gente a la que respondía el teléfono, pero yo añadiría que murió haciéndonos reír como cuando vivía. ¿O acaso no soltasteis una carcajada viendo como la movían de su mesa cubriéndola con la manta de la madre de Harry?

Echaremos de menos a la divertidísima secretaria cascarrabias de Don, y más después del fantástico The Suitcase en el que supimos que de joven era una especie de Joan. Y es que, a pesar de pertenecer a otra generación, la señora Blankenship no está tan lejos de las mujeres como Joan, Faye o Peggy y como bien dice Bert Cooper: ”She was born in 1898 in a barn, she died on the 37th floor of a skyscraper. She’s an astronaut.”

Pero empezemos con el repaso a nuestras mujeres. Peggy se ha reencontrado con Abe al que conocimos en el episodio The Rejected y con el que parece tener más afinidad que con su antiguo novio Mark. Disfruta de una buena conversación hasta que se da cuenta de que detrás de esas ideas anticapitalistas y revolucionarias se esconde otro machista más que menosprecia las dificultades que puedan tener las mujeres. Parece que a Peggy le va a costar encontrar a alguien que entienda lo duro que ha sido para ella llegar hasta donde ha llegado.

En una situación muy similar se encuentra Faye pero en este caso es ella la que se siente presionada por Don. Está contenta con la decisión que tomó en un momento dado de anteponer su carrera a todo lo demás y sabe, como Peggy, que muchos hombres no lo entienden. Además, Don la coloca en una posición muy incómoda al dejarla al cargo de Sally porque parece como si estuviera probando su lado maternal. Seguramente Don ni si quiera lo había pensado, simplemente está acostumbrado a que sea una mujer la que se encargue de solucionar este tipo de asuntos.

El caso de Joan es diferente porque ella escogió tener una familia pero sus planes, por lo menos por ahora, tendrán que esperar. Como vimos en el episodio anterior, Joan tiene una manera más tradicional de solucionar las cosas, el problema es que su actitud fomenta que los hombres no suelan tener en cuenta sus opiniones (empezando por su marido). Ahora que se ha marchado a Vietnam está tremendamente sola y Roger, que tiene otra más de sus crisis, la está esperando con los brazos abiertos. Estaba claro que la historia entre estos dos no había terminado pero veremos si su reencuentro furtivo tiene consecuencias.

Por último tenemos a Sally, que está teniendo una temporada dura y que, a pesar de su corta edad, se siente tan sola como las mujeres anteriormente comentadas. El divorcio de sus padres la está afectando mucho y, ahora que ha descubierto que puede hacer lo que quiera si después pide perdón, es todo un peligro. Don no se atreve a castigarla por escaparse, al contrario, parece recompensarla y Sally, que sabe que su padre se siente culpable, se aprovecha de su poder. En el fondo, no me extraña que Sally quiera huir de la fría casa de Betty pero van a tener que andar con cuidado con esta señorita porque la va a liar.

Habría mucho más que comentar pero con esto finalizo el que es el penúltimo recap de la temporada de Mad Men que, no sé a vosotros, pero a mí se me ha hecho cortísima. Me muero de ganas por ver qué nos ha preparado Matthew Weiner para la finale pero seguro que nos dejará con la boca abierta con un episodio que espero esté a la altura de está magnífica cuarta temporada.