30 Rock y la magia del directo

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La semana pasada mi compañero Carlos os comentó que todo estaba preparado para el esperadísimo episodio en directo de 30 Rock y después de haberlo visto podemos decir que fue excepcional, tanto en su acepción de poco frecuente como de bueno porque el Live Show generó una energía especial que traspasaba la pantalla del televisor.

Por mucho que la gran mayoría de los actores que participaron en el episodio tuvieran muchas horas de televisión y/o cine a sus espaldas, la presión de tener a millones de espectadores pendientes de ti debe ser enorme y, salvo alguna pequeña excepción, todos estuvieron a la altura. Muchos tienen la experiencia de Saturday Night Live, ya sea como invitados o como actores fijos, pero es que en ritmo no tienen nada que ver. ¿No podría aprender SNL un poquito (o un mucho) de 30 Rock en ese sentido?

Como muchos sabéis, el episodio se repitió dos veces, uno para su emisión en horario de la costa este y otro para la costa oeste, y cómo Tina Fey y compañía no son robots, las dos versiones contienen diferencias. Como es natural, varios de los problemas técnicos y pequeños errores de ritmo de la costa este se solventaron en la costa oeste pero lo que no nos esperábamos era que también nos tuviesen preparados cambios en el contenido. Y esto me crea una duda ¿todos los cambios estaban previsto de antemano? Lo digo porque en alguna ocasión se cambiaron líneas de diálogo que parecían no funcionar ¿eso quiere decir que los guionistas estaban pendientes de todos los chistes y los pulieron in situ? Me encantaría que esto fuera verdad porque demostraría el dinamismo de este gran equipo. De hecho, yo aconsejaría a todos los profesores de guión que analizasen los dos episodios en sus clases como ejemplo de televisión orgánica.

Entre los cambios preparados, unos corrieron mejor suerte que otros, si el cambio del chiste de Slumdog Millionaire por el de Aladdin fue a mejor, la primera mano trasplantada de Jon Hamm fue más graciosa que la segunda (aunque yo preferiría ser la segunda mano) pero esto no son más que minucias que dependerán del gusto de cada uno. A continuación os dejo un vídeo con algunos de estos cambios y los errores para que veáis la diferencia en las risas del público.

Trasladar una serie con un ritmo tan endiablado no ha debido ser nada fácil y la manera que tuvieron de solucionar los habituales flashbacks fue absolutamente genial. Que le den un Emmy ya en la categoría que sea al que se le ocurrió lo de Julia Louis-Dreyfus.

Seguramente no es el mejor episodio de 30 Rock ni de lejos, todo se veía demasiado preparado y en algún caso artificial pero tengo la sensación de haber visto algo especial (como cuando vi por primera vez el magnífico episodio en directo de The West Wing) y, a pesar de todo, ha sabido mantener su estilo y su metahumor habituales. ¿Quién dijo que 30 Rock estaba muerta? Por último, yo no sabría con cuál quedarme pero vosotros con qué versión os quedáis ¿con la de la costa este o con la del oeste?

Foto: DentroTele