[Recap] 3×02 Fringe: The Box

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Un espacio de tiempo como el que hay entre temporada y temporada puede ser algo muy traicionero. Tanto tiempo puede conseguir que nos olvidemos de un cliffhanger, o de por qué volvíamos todas las semanas a por un episodio nuevo. Fringe no es sospechosa de ninguna de las dos cosas, y sin embargo, los acontecimientos nos habían distraído. Llevamos todo el verano preguntándonos que habría ocurrido con nuestra Olivia, a qué estaría dispuesta su Olivia y, en general, Olivia, Olivia y más Olivia. Pero no fue esa la única revelación estremecedora del último season finale, y The Box está aquí para recordárnoslo.

Consecuencias. Creo que ese es —desde luego para mí lo es— el tema del episodio que nos ocupa. Las consecuencias que acarrean todos los actos, voluntarios o no. Y sobre todo, las consecuencias que acarrean los actos de Walter, que a fin de cuentas es quien lo empezó todo. Precisamente esa consciencia de las consecuencias de los actos de Walter es lo que produce un acercamiento entre Bolivia y Peter, aunque nos queda —por ahora— muy abierto a interpretaciones que ese acercamiento sea genuino o parte de un malvado plan del Señor Secretario aka Walternativo.

Lo que me lleva a Bolivia en sí. Sabemos gracias a Olivia —porque si bien no son la misma persona son bastante parecidas— que podemos esperar que sea determinada y eficaz, y lo suficientemente poco escrupulosa para llevar a cabo su operación sin preocuparse demasiado por los daños colaterales. Pero algo nos dice —nos quiere decir— que comparte también con su homóloga de Este Lado un pertinaz sentido de lo que está bien, y que no está dispuesta a ejecutar órdenes ciegamente. De momento lo está haciendo, pero —y recuerden que lo leyeron aquí primero— llegará un momento en el que empezará a cuestionarse los ulteriores motivos de Walternativo. No quiero decir que se pase de bando, pero como ya dije la semana pasada, creo que en el fondo los dos bandos no son tan distintos.

Quitando eso, hemos asistido a un episodio maravillosamente hilado, que es capaz de volver a la fórmula de monstruo-de-la-semana y aún así avanzar en la trama «mitológica» sin despeinarse. La caja del título resulta ser un McGuffin tan deliciosamente siniestro como oportuno, y a mí me tuvieron engañado hasta el final respecto a las verdaderas intenciones de los del Otro Lado. Que eran que Peter la tuviera. Cómo no.

Las tramas menores también han sido particularmente afortunadas: Walter como único accionista de Massive Dynamic, la relación de Peter con Walter, la relación de Astrid con Walter... Todo dota a la historia de mayor profundidad y de una ternura que, sobre todo al principio, faltaba un poco en Fringe.

Y les dejo con una pregunta: ¿qué es esa civilización antiquísima que dejó el Arma del Fin del Mundo que Walternativo quiere recuperar? ¿Por qué hay piezas a los dos lados? Esperemos que la semana que viene podamos averiguar algo más, esta vez del Otro Lado.