[Recap] 4×05-06 The Sarah Jane Adventures: Death of the Doctor

Los días sin el Doctor son largos y grises, aunque desde el año pasado y gracias a lo que parece ser una nueva tradición, podemos paliar nuestra sed de TARDIS con la aparición estelar del último de los Señores del Tiempo en The Sarah Jane Adventures. Si el episodio del año pasado, The Wedding of Sarah Jane Smith, resultó ser una historia de las del montón cuyo principal atractivo era la participación de David Tennant en una de sus últimas apariciones en el Whoniverso, este año Death of the Doctor ha resultado ser un clásico instantáneo de pleno derecho. Y no sólo es cosa de Matt Smith, cuya interpretación es definitivamente memorable, sino también del excepcional guión firmado por el antiguo showrunner de la serie matriz, Russell T. Davies, y el soberbio y adorable retorno de la companion de los 70 Jo Grant.

Si hay algo que nunca nos convendría olvidar es que nuestro querido RTD tiene el honor de ser el maestro del lagrimeo. Y si no me creen, vean el final de Doomsday —la despedida de Rose Tyler— o el de The End of Time —la despedida de Absolutamente Todo El Mundo™. Pues bien, no se vayan a creer que defrauda. Los momentos emotivos están sabiamente salpicados a lo largo de las dos partes, y son tan veraces y adorables que solo un Cyberman podría contener las lágrimas. La interpretación de Smith, al mismo tiempo ligera y profunda, nos deja pensando que en manos de Russell habría sido un arma de destrucción masiva de lagrimales. En serio.

La historia en sí no es especialmente sofisticada: recordemos que SJA es un programa esencialmente infantil. Sin embargo los villanos de turno, los Shansheeth, a pesar de ser caricaturescos poseen una cierta gravedad que los hace deliciosos. Su lenguaje pomposo y retorcido es muy apropiado para una raza que Mr. Smith describe como "una especie de sepultureros espaciales". Es una pena que no se explore más la motivación de la agente de UNIT para colaborar con ellos. Pero si se ha sacrificado eso por ceder más tiempo en pantalla a la Smith y a la Grant, bienvenido sea.

Y es que una de las mejores cosas de este episodio es la reaparición de Jo Grant —ahora Jones— interpretada por la misma actriz que le diera vida junto a Jon Pertwee en los primeros 70: Katy Manning. La cabecita loca, la joven ingenua y sencilla —que no tonta— que se sorprendía y emocionaba y aterraba en cuanto pisaba un mundo alienígena sigue ahí. Pero no inmutable, fíjense, porque eso habría sido triste. Con cuarenta años más, pero la misma. Si es difícil escribir un personaje consistente, que lo siga siendo después de 40 años ya es estelar.

En resumen, el episodio al fin y al cabo no es mucho más que un inmenso fanwank, lleno de guiños a los fans obsesivos que sabemos a quién se refiere Sarah Jane cuando habla de Tegan o Ian y Barbara Chesterton. Pero es un fanwank tan exquisitamente divertido, alegre y bien hilado que no aleja lo más mínimo a los espectadores que no conozcan la interminable historia de Who. Imprescindible para whomaníacos, recomendable para todos.