[Recap] 4×11 Mad Men: Chinese Wall

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La bomba que aventuramos en Hand and Knees finalmente ha acabado explotando antes de tiempo y ha pillado a todo el mundo por sorpresa. ¿Alguien esperaba que quemasen este cartucho a dos episodios de acabar la temporada? Yo pensé que nos lo guardarían para la finale pero Weiner y compañía no dejan nunca de sorprenderme, y por eso Mad Men cada vez es más grande.

El episodio de esta semana ha sido más tranquilo de lo que nos podríamos imaginar a pesar de que el futuro de Sterling Cooper Draper Pryce pende de un hilo pero está claro que las consecuencias reales aún están por ver. Se han desmoronado varias murallas chinas y, al final, todo tiene un precio.

La noticia de la pérdida de Lucky Strike les sorprende a todos en su tiempo libre y disfrutando del momento: Don con Faye, Pete en el hospital esperando a que nazca su hija, Peggy reencontrándose con Abe y a Crosgrove cenando con sus futuros suegros. Pero la nada improvisada indiscreción de un rival da al traste con toda esa felicidad.

El único al que no le pilla por sorpresa es, evidentemente, a Roger que esperaba retrasar al máximo el momento a la espera de ¿un milagro? Para disimular ante sus socios, finge mantener una airada conversación telefónica con Lee Garnes Jr., y yo sólo de imaginármelo frente al espejo ensayando su numerito me parto de la risa. Supongo que los demás estaban demasiado traumatizados como para analizar su interpretación pero parecía sacado de la versión española de The Golden Girls. (Que quede claro que estoy hablando de Roger Sterling y no del magnífico John Slattery).

Pero como bien saben en SCDP, el principal problema de la pérdida de Lucky Strike es que otras cuentas se marchen detrás. La primera rata en abandonar el barco es Gloa-Coat a pesar de la magnífica campaña con la que Don ganó su primer Clio pero seguro que no será la última sí que los trabajadores de la agencia temen por su futuro, y con razón.

Ahora todos deberán arrimar el hombro para salir adelante como sea, y si hay que asistir a un funeral para conseguir nuevos clientes cuán buitres carroñeros, pues se hace. Lo bueno es que Peggy por fin podrá demostrar si puede trabajar sin la supervisión de Don a pesar de la presión que tiene encima. Cruzo los dedos para que las manchas de carmín en sus dientes no afectasen a su presentación para Playtex, pero eso ya lo veremos en el próximo episodio.

Y volviendo a Roger, en este episodio hemos visto a su versión más egoísta (aunque pareciese imposible) cuando confiesa a Joan que sabía lo de Lucky Strike desde hace tiempo. ¿Qué es lo que buscaba con esta confesión? Pues desahogarse y recibir el consuelo de la única persona que se preocupa por él, pero esta vez Roger se ha pasado de la raya y sólo consigue abrirle los ojos a Joan para que acabe definitivamente con él.

Pete, por su parte, está con la cabeza puesta en el nacimiento de su hija así que lo que menos necesita es que Don le acuse de no preocuparse por la agencia. Le podemos acusar de muchas cosas pero definitivamente ha demostrado que se preocupa por su trabajo. Esto lleva a Pete a derribar la muralla que había construido entre su vida personal y profesional con su suegro y, aunque en un principio se resiste, acaba dejandose querer por Ted Chaough. Esto seguro que dará mucho que hablar.

Y finalmente tenemos a Don que, ahora que parecía haber encontrado la estabilidad gracias a Faye (¿no he repetido ya demasiadas veces esta frase?), vuelve a las andadas. Draper tiene razones para estar nervioso, incluso entendemos que le pida ayuda a Faye a la desesperada para conseguir nuevos clientes pero lo de acostarse con la mosquita muerta de Megan me ha dolido en el alma. (Perdonadme por mi sentimentalismo)

Está claro que Megan no es la primera secretaria en pasar por los brazos de Don pero probablemente ha sido la más lista de todas. Ha ido trepando desde la recepción hasta convertirse en su secretaria con su sonrisa santurrona. Sólo espero que no se convierta en una nueva Jane (esposa de Roger).

Reconozco que toda la situación me molesta porque Don con su encanto natural acaba convenciendo a la íntegra Faye de que derrumbe su muralla particular y poner en peligro su trabajo por ayudarle mientras él se consuela con otra. Sí, ya lo sé, Don es así, pero si tanto desea tener a alguien que se preocupe por él como los familiares del funeral al que asistió, ¿por qué insiste en traicionar a todo el que lo intenta?

Bueno, todavía queda mucha tela que cortar y pocos episodios para acabar la temporada. ¿Cómo nos sorprenderán? Mejor no pensarlo demasiado y disfrutar de lo poco que nos queda. Cómo lo veis ¿se acabará hundiendo la agencia o estarán a tiempo para salvarla? Y ¿vale la pena el esfuerzo que requiere salvar a un barco casi hundido?