[Recap] 4×12 Mad Men: Blowing Smoke

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Después de que la noticia de la pérdida de Lucky Strike se hiciese pública, nuestros publicistas favoritos están en una situación muy peligrosa porque la agencia dependía en gran parte de la cuenta del caprichoso Lee Garnes Jr.. ¿Podría depender de alguien peor? Así que, sólo un milagro podía salvar el negocio que tanto les había costado levantar ¿lo habrán conseguido?

Tendremos que esperar al próximo episodio pero en principio estamos más cerca del sí que del no. Después de ver la semana pasada Chinese Wall, los espectadores esperábamos que pasasen una de estas dos cosas: o que la compañía cerrase o que llegase una gran cuenta que les salvase. Por un momento los malvados guionistas nos hicieron creer que pasaría lo segundo con la llamada fake de Robert Kennedy/Ted Chaough (reconozco que caí) pero, finalmente, no eligieron ninguna de las dos opciones y nos sorprendieron con una tercera que ni si quiera estaba sobre la mesa (y por cosas así ellos han ganado tropecientos Emmys y yo escribo aquí).

Podríamos decir que, de nuevo, Don recibe la inspiración divina a partir de hechos de su vida cotidiana, en este caso el fortuito reencuentro con su antigua amante Midges. ¿No os rompió el corazón verla en el estado de desesperación en que se encontraba? Midges era una chica despreocupada y llena de energía y ahora no es más que una sombra de lo que fue por culpa de la heroína. Y ella es la que inspira a Don a escribir la incendiaria carta del New York Times.

En la agencia pocos entienden que la carta es un golpe de efecto necesario para, como dice Peggy, cambiar la conversación, y está claro que consigue su objetivo. Por lo menos ahora nadie habla de Lucky Strike y ya no apestan a desesperación. Han conseguido publicidad gratis y, al mismo tiempo, demonizar a las demás agencias por seguir trabajando para las tabacaleras. Si es que Don ya hace tiempo que nos lo lleva diciendo lo importante es la imagen.

El problema es que los resultados aún tardarán en llegar (si es que llegan) porque por ahora sólo han conseguido una campaña gratuita para la Liga Americana contra el Cáncer, que Bertham Cooper deje la agencia y que tengan que despedir a la mitad de la plantilla. Pero mirémoslo por el lado bueno, tal vez Cooper esté en lo cierto y hayan creado a un monstruo pero si no fuera por él la agencia ya no existiría.

Por último, no puedo acabar sin comentar la creciente tensión entre Betty y su hija Sally. ¿Alguien me puede explicar qué demonios le pasa a Betty? Llevábamos varios episodios sin saber nada de ellas y, por lo visto, Sally ha mejorado mucho después de escaparse de casa para presentarse en el despacho de su padre. Bueno, eso de mejorar es muy subjetivo porque lo que ha hecho es madurar, y mucho. En cambio, su madre parece seguir el camino inverso, cada vez sus actos son más pueriles, de hecho, ni siquiera es capaz de ir al psiquiatra ella sola y se sigue engañando mediante las sesiones con la terapeuta de su hija. Y ahora que ha decidido cambiar de casa ¿qué busca Betty presionando a su hija de esa manera? Esto no puede acabar bien.

Y bien, todo lo bueno llega a su fin y la semana que viene nos tendremos que despedir de Mad Men hasta el próximo verano así que ya nos podemos agarrar los machos ante lo que nos tendrán preparado Wiener y compañía para la season finale porque, al menos yo, no sé por dónde nos pueden salir. ¿Y vosotros tenéis alguna idea de cómo nos sorprenderán?