El chantaje emocional de Smallville

[spoiler2]

Cuando se estrenó Smallville en España yo era una adolescente con las hormonas aceleradas que se quedó fascinada con la dulce mirada de Tom Welling (vale, y sus torso musculado también). Ha llovido mucho desde entonces y tanto la serie como yo nos hemos hecho mayores (que no quiere decir que hayamos madurado) después de superar las fases típicas de la adolescencia como asumir los cambios físicos o explorar las capacidades personales, el problema es que lo hemos hecho a ritmos muy diferentes.

Smallville está emitiendo actualmente su décima temporada, que sabemos que será la última, y estamos a pocos episodios de ver finalmente a Clark Kent vestido con el traje de Superman pero el camino hasta aquí ha sido muy largo, demasiado. Lo que empezó como una serie simpática que se dirigía a un público eminentemente adolescente se acabó convirtiendo en las últimas temporadas en un tostón que no sabía hacia dónde se dirigía. Reconozco que las tramas sentimentaloides presentes desde sus inicios siempre fueron bastante tostón pero la gota que colmó el vaso, por lo menos en mi caso, fue la horrorosa novena temporada de la que todavía me estoy recuperando.

Por suerte, los responsables de la serie decidieron ponerle fecha de caducidad y nos van a dejar despedirnos de la serie de una manera más o menos decente. Por ahora, bajo mi punto de vista, en los cuatro episodios que ya han sido emitidos lo están haciendo bastante bien y es que en lo que llevamos de la décima han pasado más cosas interesantes que en toda la novena temporada. Además, está claro que los guionistas saben que deben apelar a la memoria emocional de los espectadores que nos hemos mantenido (más o menos) fieles y un claro ejemplo ha sido el último episodio.

En Homecoming Clark Kent vuelve a Smallville para una reunión de antiguos alumnos del instituto que le sirvió de catalizador para decidir su camino. Por cierto, a los que lo habéis visto ¿no os pareció más un episodio de navidad? Lo digo porque parecía una especie de A Christmas Carol de Dickens en el que Braniac aglutinaba a los fantasmas del pasado, presente y futuro. Pues bien, gracias a Braniac y su anillo de la Legión, Clark vio su futuro pero también su pasado en el que pudimos volver a ver a Jonathan Kent, Lionel Luthor, Lana Lang e incluso al propio Clark con una década menos en sus espaldas. El truco es sencillo e incluso muy manido pero no por ello menos efectivo ya que con cuatro vídeos antiguos consiguen emocionar como pocas veces en toda la serie porque tenemos asociadas esas imágenes a momentos muy concretos de nuestras vidas. ¡Maldito chantaje emocional!

Como Clark, la Smallville necesitaba urgentemente echar la vista atrás para reconducirse y, sinceramente, espero que consiga tener un final lo más redondo posible. Eso me recuerda que hace unos días leí un post en Zap2it en el que le pedían a Michael Rosenbaum, alias Lex Luthor, que volviese a la serie para que el final fuese perfecto. Por si acaso, los guionistas se sacaron de la manga la historia de los clones de Lex pero sería una pena que no apareciese ni que fuera un momento teniendo en cuenta la importancia de su personaje en la mitología de Superman. Si es que no hace falta que se rape la cabeza, con una calva de látex nos conformamos.

Veremos si finalmente consiguen convencer a Rosenbaum, si quieres le puedes acribillar a tweets, pero mientras tanto, disfrutemos de lo poco que nos queda para ver a Clark Kent embutido en el traje de Superman.

Foto: Comic Book Movie