VPN: ¿Merece la pena?

En los países de habla hispana vamos lamentablemente atrasados en materia de nueva televisión. Las ofertas de televisión bajo demanda a través de internet son escasas y limitadas y se suelen circunscribir a la producción local. Sin embargo, en Estados Unidos y el Reino Unido es una forma cada vez más popular de seguir una serie, y vista la oferta no nos sorprende. Sin embargo, hay una forma de aprovechar toda esa infraestructura desde cualquier país del mundo. Nos referimos, por supuesto, a las VPN.

Para los menos tecnológicamente inclinados, aclararemos que una VPN (Virtual Private Network, Red Privada Virtual) es un enlace entre un ordenador y una red remota —es decir, que está en otro lugar. Se pueden utilizar por muchos motivos: confidencialidad, seguridad, acceso a recursos de una red local desde una red de área amplia... Pero uno de los efectos secundarios es que enmascara nuestra IP —ese número que identifica nuestro ordenador en Internet— y la sustituye por una perteneciente a la red a la que nos estamos conectando. Lo que quiere decir que si nos conectamos a una VPN de otro país, la IP que presentaremos a las webs que visitemos será una de ese país. Ba-boom, adiós a las restricciones geográficas. Más o menos.

Hay muchos servicios de VPN, algunos de ellos de pago, otros gratuitos. Los gratuitos suelen conllevar limitaciones, mientras que el precio de los de pago suele ir de lo razonable a lo extremadamente razonable, así que si tenemos algo de dinero disponible —estamos hablando de unos 4€/5USD al mes— será un gasto más que justificado. En serio, se amortiza solo.

Pero, ¿a que clase de contenido podemos acceder gracias a esta tecnología? Mucho y muy variado. Algunos ejemplos:

  • Hulu es una especie de canal de cable online. Tenemos acceso a un gran número de series, y programas, tanto de estreno como clásicos. Hay series completas, pero también hay series que tienen una disponibilidad limitada: por ejemplo, mientras esté disponible la primera temporada, no lo estará la segunda. El servicio es absolutamente gratuito, aunque tiene interrupciones comerciales muy cortas —hablamos de uno o dos anuncios como mucho— y hace tiempo que se viene hablando de una versión premium que daría acceso a programación en HD.

  • Netflix es la versión 2.0 de un videoclub. Pagando —sí, pagando— una cuota mensual tenemos acceso a una importante colección de películas y series de TV en streaming, exactamente igual que Hulu. La selección es más amplia en algunos campos, pero menos en otros. Complemento ideal.

  • BBC iPlayer. El pionero de la televisión bajo demanda en Europa, y la ventana a Internet de la mayor —y probablemente la mejor— televisión pública del mundo. A través de iPlayer tenemos acceso a la programación en vivo de todas las cadenas de la BBC (BBC One, BBC Two, BBC Three, BBC Four, CBBC, CBeebies, BBC News, BBC Parliament y BBC Alba). A eso hay que añadir la multitud de series, documentales y telefilms producidos por la corporación británica, que están entre los mejores del mundo, disponibles normalmente durante varias semanas después de la emisión. Y por supuesto, sin un solo anuncio.

  • 4od es el servicio on demand de Channel 4, más conocida internacionalmente como la otra cadena británica que merece la pena. Comedias clásicas (Father Ted, Black Books) y actuales (The IT Crowds), y dramas tan aplaudidos como Misfits. Eso sí, Channel 4 es un canal comercial y ya sabéis lo que significa eso: bastantes anuncios. Muchos menos que en la vieja televisión, pero más que en Hulu.

Como véis, las opciones son muchas, y esto es solo una selección de lo que a mí me parece más interesante. La configuración de una VPN no tiene mayor complicación, y suelen darte instrucciones para tu sistema operativo en el momento de darte de alta. ¿Vosotros que pensáis? ¿Merece la pena? ¿Nos hemos dejado algún servicio imprescindible?