[Recap] 1×13 The Big C: Taking the Plunge

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Después del impactante final del Everything That Rises de la semana pasada, se hacía difícil que nos sorprendieran en esta season finale, y la verdad es que no lo han hecho pero es que este tampoco creo que fuese la intención de sus guionistas sino que lo que buscaban era resituar las cosas. Y eso sí que lo han conseguido.

Al principio de la serie, Cathy decide dar un giro a su vida para vivir lo mejor que pueda el poco tiempo que le queda sin estar pendiente de los deseos de los demás. Mantenía su enfermedad en secreto, supuestamente, para ahorrarle a su familia el sufrimiento de verla enferma pero en el fondo sus razones eran completamente egoístas porque sabía que en cuanto lo supiesen se vería obligada a hacer algo para curarse.

Durante muchos episodios (quizás demasiados) vimos como la idea de Cathy de vivir al máximo tampoco es que difiriese tanto de su vida normal. Sí es cierto que se permitió el lujo de comprarse un coche descapotable, (mal)gastó dinero, robó una langosta y tuvo un affair con el maravilloso Lenny, pero en el fondo todo es bastante convencional y nada catártico porque, en realidad, Cathy es tan normal como cualquiera de nosotros, quizás hasta demasiado.

Finalmente, el suicidio de su vecina y primera confidente Marlene es el detonante que provoca que Cathy decida luchar por su vida, y es que no podía ser otra la que lo consiguiera porque es la única que siempre se ha atrevido a decirle la verdad a la cara y le ha dado una bofetada en el momento en el que más lo necesitaba.

Todos esperábamos que este episodio fuese muy emotivo después de la inesperada muerte pero, al menos a mí, me cogió por sorpresa el funeral que dejó preparado la propia Marlene con música de polka, buffet, globos, y boletos de rasca y gana para los asistentes. A esto le llamo yo tener pesonalidad. Lo dejó todo preparado porque no quería ser una carga para su familia aunque, como después sabremos, no es más que una manera de asegurarse de que su funeral sea como ella quiere porque sabe cómo son sus hijas. O si no, ¿por qué le deja la casa a Cathy? Pues por una mezcla entre culpabilidad y agradecimiento pero, sobre todo, porque sabe que sus hijas la van a desmantelar.

Ver como tiran todos los recuerdos de Marlene a la basura hace que Cathy se replantee su actitud y decide luchar por su vida por múltiples razones pero principalmente porque, por muy malos que sean los efectos secundarios, se lo debe a su familia. Para un lado tiene a su marido, que ha dejado de ser el Paul inmaduro y egoista del piloto y se ha convertido en su gran apoyo y hasta el punto de ser el primero que intenta convencerla de que lo intente todo para curarse (desde el tratamiento con abejas, hasta el agresivo Interleukin 2). Por otro lado está Sean, que ahora que va a ser padre y aunque le pese, va a ver como su vida cambiará totalmente (el primer paso ha sido la ducha pero si se despista puede acabar trabajando en un banco).

Y por último está Adam, que todavía no es consciente de lo que está por venir. Cathy, como muchos otros padres, ha querido protegerle de todo lo malo, y eso implica la enfermedad y la muerte. Así pues, cuando finalmente le cuentan que Cathy debe someterse a un tratamiento, él tan sólo puede decir que espera que vaya bien porque no percibe por parte de sus padres que sea algo grave. No es que Adam esté muerto por dentro como el Chandler de Friends sino que lleva demasiados años viviendo entre algodones como para entender las implicaciones reales de la enfermedad de Cathy porque su único referente es el cine y televisión, así pues, la escena en el que descubre los regalos de sus futuros cumpleaños es justo la bofetada de realidad (y no ver Where the Red Fern Grows).

En definitiva, y como dije al principio, este episodio ha colocado las cosas justo en el punto que esperábamos al principio de la serie, y es que seguro que si muchos de nosotros hubiésemos hecho una quiniela después de ver el piloto habríamos acertado casi al cien por cien. Con esto no estoy diciendo que sea un mal final, de hecho, The Big C no es Weeds ni pretende serlo porque, como he dicho antes, esta serie no pretende sorprender porque en el fondo siempre hemos sabido como acabará. Si tuviera que criticarle algo sería que ha tenido una primera temporada algo irregular y que ha hecho desaparecer de repente a personajes que tenían mucho pontencial (¿qué ha sido de Andrea y de Lenny?). Ahora tan sólo nos queda esperar al año que viene para saber si el tratamiento de Cathy ha funcionado y si, por fin, conseguirá que le construyan su tan ansiada piscina ahora que ya ha conseguido el permiso de construcción. Y a vosotros ¿Qué os ha parecido este final?