[Recap] 7×08 Desperate Housewives: Sorry Grateful

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Tarde o temprano tenía que pasar. Desperate Housewives entrega un episodio regular después de una buena racha -- y la reaparición de Felicia Tilman --. Quiero aclarar que on regular no quiero decir que resulta del todo malo. Al final encontramos subtramas que destacan por encima de otras que se vuelven cada vez más cansinas.

En Sorry Grateful, día de Acción de Gracias llega a Wisteria Lane. Mientras trata de averiguar más sobre el pasado de Paul Young, Beth comienza a tener ciertas dudas. Los Solis podrían perder de vista a Grace cuando descubren que los Sánchez son ilegales -- y vaya de qué forma --. Renee recuerda ciertos momentos del pasado con Tom. Bree invita a los padres de Keith a cenar para pasar juntos la festividad. Por último, Lynette y Susan discuten sobre las técnicas que cada una de ellas emplea para dormir a Paige.

La trama más destacable se la lleva Beth quien, por ordenes de su madre, debe de investigar la verdad acerca de Paul Young. Como sugiere al inicio la voz de Mary Alice, llega un punto en el que Beth se enamora o al menos se pone de parte de su esposo al notar ciertas actitudes en su madre. Felicia Tilman no reacciona bien al final, cuando se da cuenta que su hija se ha enamorado. ¿Un punto más en contra de Tilman?, ¿Paul sospechará de Beth?, ¿imaginará su conexión con su enemiga?

En el caso de los Solis, el día pasa de ser una reunión familiar con los Sánchez a un plan de emergencia. Una vez más, una imprudencia de Gabrielle arruina todo -- y gracias a los pastelillos que tenía que recoger --. Héctor ha sido deportado a México; su esposa puede ser la siguiente. ¿Qué pasa con Grace? Es una ciudadana estadounidense, así que no tienen razón para deportarla. Esto le da una oportunidad a Gabrielle, ¿qué estará planeando?

Para Renee Perry, una mujer recién divorciada y acostumbrada a estar a lado de alguien, ha sido un tanto difícil adaptarse a los suburbios. Ahora su nuevo hobby parece que es Tom Scavo, quien encuentra a Renee en toalla. El pasado los atrapa, Renee se permite a coquetear con el esposo de su amiga y éste feliz de la vida. ¿Será que, en algún momento, se atreverán a revivir el pasado? Cuidado aquí. Mientras Renee sigue su campaña en contra de los niños en su casa y, su nuevo favorito, tratar mal a Susan.

Bree Van De Kamp sufre con la presencia de los padres de su novio. Después de la escena en el restaurante, la semana pasada, la madre de Keith busca a Bree para pedirle disculpas; termina con una invitación a pasar el día de Acción de Gracias con ellos. El problema con los padres de Keith es que llevan un buen tiempo distanciados, cada uno dedicado a sus cosas. Con la jubilación del padre no ha sido fácil encontrar una reconexión entre ellos. Conclusión: la cena se vuelve un desastre y terminan anunciando que se van a divorciar. En contraste, Keith le quiere proponer matrimonio a Bree.

Susan cansa con su actitud. Sabemos que se queda sola con MJ, ambos extrañando a Mike. Susan continua como niñera de Lynette, con quien difiere con sus técnicas para tranquilizar a una bebé. Resulta que no puede escuchar a la niña llorar porque le recuerda a MJ llorando todas las noches y cuanto extraña a Mike. Súmenle que Renee hace comentarios nada agradables sobre Susan, su pobreza y demás. Drama, tras drama sin nada más que contar.

En general, Sorry Grateful termina siendo un episodio de mero trámite. Esperemos que el próximo este mucho mejor.

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