[Recap] 7×08 Grey’s Anatomy: Something’s Gotta Give

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Grey's Anatomy continúa con la buena racha que inició con That's Me Trying. En su más reciente episodio, la trama central gira entorno a la presión que los doctores sienten en su profesión. Puede ser una condición reciente, como es el caso de Cristina Yang; una situación espontánea que requiere atención inmediata, como la emergencia VIP que recibe Teddy Altman; también existe la posibilidad que sea algo que llevamos arrastrando desde el pasado, como Karev; o una presión que va creciendo, poco a poco.

En Something's Gotta Give… mientras Cristina Yang pasa tiempo de calidad con Callie Torres, el Seattle Grace Mercy West recibe un caso que debe tratar con absoluta discreción, cuando una figura política de Medio Oriente -- que no debería estar en Estados Unidos -- llega a la sala de emergencias. Alex Karev es asignado -- al igual que Kepner -- con el doctor Phil Stark, pediatra que queda en lugar de Arizona Robbins. Bailey sigue arrastrando consigo la inexplicable muerte de su paciente, una carga que pesa más de la cuenta cuando todo sale mal.

El planteamiento de la trama principal queda impecable con la clásica narración de Meredith Grey: «Si la presión continúa en asenso, se requiere de una valoración. Porque es el mejor indicador de que algo está mal». Las palabras de Grey en paralelo a la presentación de Altman, quien habla del caso de Roy -- paciente que trató con Yang --, enfatizan la molestia de Derek Shepherd. Para el neurocirujano, Altman se pasó de la raya al aumentar la presión en Cristina Yang, razón por la cual la considera responsable de su renuncia. Derek se siente en deuda por lo que hace lo posible por quitar la presión de Cristina, evitando la dichosa intervención y advirtiendo a tiempo sobre estas intenciones. La mejor distracción por el momento resulta la remodelación de su casa, anterior estación de bomberos, "edificio histórico" -- según Shepherd --.

Derek trabaja con el equipo seleccionado para tratar al político de Medio Oriente. El caso queda en manos de Teddy Altman, quien recibe toda la confianza del agente del Gobierno que dirige a los acompañantes del paciente. Literalmente, la paz de Medio Oriente queda en manos de Altman y la presión aumenta al conocer que el paciente presenta un aneurisma que explota con el impacto que recibió, así que tendrá que trabajar con Shepherd. A pesar de todo, Teddy Altman y el equipo de médicos sacan adelante al paciente; cuando el agente que acompañó al político durante su estadía en el hospital se despide, se nota -- y bastante -- el flirteo entre éste y la cardio goddess, lo cual sustenta la fijación de Teddy por los hombres comprometidos o temporales en el lugar. Pobre.

Para Alex Karev, la presión que viene arrastrando secretamente aumenta considerablemente tras un viaje de fin de semana. Al llegar se encuentra bajo las órdenes de un nuevo cirujano pediatra, el doctor Phil Stark -- o como yo digo, la antítesis de Arizona Robbins --. Todo empezó mal, desde que Karev se presentó tarde en su turno; esto no justifica la actitud del doctor. Después de una primera intervención, un transplante de hígado, la bebé queda con expuesta; Karev y Kepner se preocupan, mientras que a Stark parece no importarle. Karev encuentra una solución poco ortodoxa, emplear una pelota, idea que es tomada como propia por Stark. Esta situación, además del acercamiento de April, impulsa a Karev a comportarse como un patán con su compañera. Desde el episodio pasado es evidente que April se siente atraída por Karev, quien en mal momento revive la esquizofrenia de su madre ahora en su hermano Aaron -- ¿lo recuerdan?

Por último, tenemos que Bailey recibe, dar continuidad a una paciente de Webber. Para ello tiene como asistente a Jackson Avery, quien lleva rato sin sentirse al cien por cierto en "el juego". La paciente presenta una complicación post operatoria en el páncreas, complicación que termina mal. Avery hizo todo lo que estaba en sus manos; al sentir el peso de sus últimos casos, donde ha cometido algunos errores, reacciona de manera alterada. Al final el niño bonito Avery, debe ponerse de pie de nuevo para demostrarse que no es nada más eso, que es un médico capaz. A lo Bailey es la doctora indicada para enseñarle esto a Jackson -- recordemos que como mercywester, no tiene las bases de la nazi que preparó a Grey, Yang, Karev, et.al. --.

Además de todo el drama médico, Something's Gotta Give cuenta con sus válvulas de escape como lo sugiere la misma Mer: Cristina y Callie pasan una tarde en el centro comercial, organizan una fiesta, simplemente disfrutan el momento; Cristina y Derek hablando sobre remodelación y construcción de sus respectivos hogares; el toque cómico, como la pregunta obligada sobre quién es el paciente VIP -- señor, ¿es Bono? --, simplemente genial.

En general, los personajes muestran un avance como una especie de revisión a sus heridas actuales. La capacidad de recuperación será distinta en cada caso; por lo pronto, vamos por buen camino. El caso más grave, Cristina Yang. La gran pregunta, ¿cómo se dará su regreso a la medicina? Porque tiene que regresar, ¿verdad?

En TVlia: Grey's Anatomy, séptima temporada