[Recap] 5×07 Friday Night Lights: Perfect Record

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El entrenador Taylor está probablemente en uno de los mejores momentos de su carrera profesional: su equipo sigue invicto, le llaman Kingmaker en una revista nacional, pero no es oro todo lo que reluce. Cómo pudimos ver en el pasado episodio se siente un fracasado en casa a causa del comportamiento de Julie y no pudo evitar que eso afectase a su trabajo, y está claro que esto no es más que el principio.

No estoy hablando de que estemos ante un final de ciclo (que lo estamos) pero entre todos están consiguiendo que el entrenador se pregunte si está haciendo lo correcto. Su hija se comporta como una niña malcriada que es incapaz de afrontar las consecuencias de sus actos. Se ha encerrado en casa y ahora ni siquiera se esfuerza en llevar una vida normal porque ya no tiene que disimular en casa. Tami se esfuerza en mantenerla activa pero no hay manera de hacerla reaccionar a pesar de que siendo consejera tendría que estar acostumbrada a este tipo de situaciones. Pero como dice el refrán en casa del herrero, cuchillo de palo, y es que no es lo mismo aconsejar a un alumno que a tu propia hija pero estoy segura de que va a estar encima de ella para que no pierda el semestre.

El otro que está minando la autoestima del entrenador es Vince, que es incapaz de darse cuenta de que su padre está poniendo en peligro su futuro. Entiendo que Vince está emocionado por su relación recobrada con su padre pero ahora mismo está tan ciego como su madre, y no quiere escuchar ni a Jesse ni al entrenador. Por cierto, si tan preocupada está Jesse, ¿por qué desaprovecha la ocasión de contarle los tejemanejes que tiene con TMU? Por otro lado, una cosa es no escuchar a tu entrenador fuera del campo pero otra muy diferente es contradecirle en el campo. Sé que Taylor no lo hará pero ¿Vince no se da cuenta de que el entrenador es el que decide quién juega? Yo le dejaba en el banquillo un par de partido para ver si se le bajaban los humos.

Pero probablemente lo que más le duela al entrenador es la imagen que tiene su equipo últimamente. En Kingdom vimos que de nuevo tuvieron que recurrir a sus ansias de venganza para ganar a los Rangers de South King High School y que dejar de lado el juego limpio para ganar. Y algo parecido ha pasado en esta ocasión, con el agravante de que jugaban contra los Panthers y que los jugadores estaban encendidos por culpa de la página web que publicaba los antecedentes de los jugadores de los Lions. Así pues, los Lions de Taylor son vistos como un equipo violento lleno de criminales y que, gracias a Vince, humilla a los adversarios.

Así pues, no es de extrañar que Eric Taylor se plantee en el futuro dejar el equipo porque ha perdido todo el control. De hecho, Billy Riggins parece tener más autoridad sobre el equipo que él y eso no es nada bueno. Seguramente veremos que al final de temporada los Taylor (con o sin Julie) se acabarán mudando a Florida porque aceptará la oferta de la universidad y será lo más sensato porque quedarse en Dillon sólo le puede perjudicar.

Después está la trama de Luke y su cortejo a Becky, que reconozco que me hace gracia que precisamente Riggins sea el que aconseje en cuestión de amores a Luke mientras le entrena. Sea como sea, lo cierto es que sus consejos han dado buen resultado tanto dentro como fuera del campo y ha conseguido unir a la parejita. Eso sí, que salga ya Tim de la cárcel y que la líe un poco porque estos dos juntos tan pronto no dan para llenar la temporada.

Y por último, no puedo dejar de comentar la alegría que me causó volver a ver a Jason Street por Dillon (y que el entrenador Taylor intente convertir a su hija en una Lion porque Red is the colour this days). Ha sabido enfrentarse a las adversidades y ahora es un agente, está felizmente casado y quiere tener otro hijo. ¡Cómo cambian las cosas! Y verle tan bien no hace más que incrementar mi rabia por la actitud de Julie, aunque espero que esto cambie en breve por el bien de todos ¿no creéis?