[Recap] 7×10 Desperate Housewives: Down the Block There’s a Riot

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El domingo pasado llegó el momento que todo seguidor de Desperate Housewives estaba esperando. Después de nueve episodios siguiendo las pistas de Paul Young, un plan secreto que de anticipo sabíamos que funcionaría, el caos invade Wisteria Lane. En esta ocasión el desastre no fue natural. No tuvimos tornado; tampoco llegó un avionazo. La tragedia llega de manos de los mismos ciudadanos de Fairview. Cae la primera ficha, comenzando una reacción en cadena que termina con el sonido de venganza.

En Down the Block there's a Riot, la casa de rehabilitación para ex-convictos está a punto de abrir sus puertas; antes de que esto ocurra, Paul Young necesita una casa más para obtener la mayoría de votos. Lynette hace todo lo posible para proteger a sus vecinos del plan de Young. Susan habla con Tom sobre el oscuro secreto que tiene con Renee. En un descuido, Juanita se entera de que Gaby y Carlos no son sus verdaderos padres. Bree pide a Keith que se mude con ella. Al final, todo se desploma ante un gran disturbio.

Antes de ahondar en cada una de las subtramas, debo destacar el gran trabajo de guión y dirección para este episodio en particular. Para empezar, hace mucho que no teníamos una catástrofe de verdad y, más allá de eso, plausible -- ¿avionazo?, ¿por qué al piloto le dio un paro cardíaco?, ¿es en serio? --. Las subtramas se enlazan de la manera indicada para explotar con el mismo disturbio, sin sentirse forzado. Se hace notar el trabajo de producción, en el episodio de Desperate… con más extras hasta el momento. Lograron ponerme los nervios de punta.

Comencemos con el "hombre del momento", Paul Young, quien quiere dar una lección a sus vecinos. Para acelerar la apertura del hogar de rehabilitación, Young manda a llamar a unos amigos ex-convictos. Pronto se hace notar "la gente mala" en Wisteria Lane. Lynette Scavo no se queda de brazos cruzados; enfrenta a Paul, dejando en claro que hará todo lo posible para mantener a salvo su vecindario -- mismo que verá desmoronándose al final de la semana --.

Antes de la votación de vecinos, el hombre necesita adquirir una casa más. Young sabe que nadie en su sano juicio venderá, así que manipula a aquellos que no lo conocen tan bien: se deshace por unos días de Mitzi Kinsky; habla con Lee y le plantea una estrategia -- como (supuestamente) tiene la casa de Mitzi, Lee sería odiado por todos los vecinos, así que le compra su casa para que Bob y él salgan de ahí --. Tal cual, Lee vende y, en la noche de los votos, se dan cuenta que han cometido un error: Mitzi Kinsky no ha vendido. Ahora Lee y Bob son señalados como los responsables de darle el poder a Paul Young.

Llega el viernes, el día que Young recibiría el reconocimiento por su servicio a la comunidad. El alcalde de Fairview asiste, casi como acto de campaña, pues están próximas las reelecciones. A los vecinos de Wisteria Lane sumen lo seguidores del político, más la caballería encabezada por Brent Ferguson. Entre cantos de protesta, una pelea localizada y las palabras de un político elogiando a un "buen ciudadano", se crea un momentáneo silencio gracias a un disparo. De ahí… caos, angustia, destrucción. Pero, la madrugada siguiente, en medio de letreros tirados, bardas rotas, Paul Young admira el resultado de su venganza y escucha el balazo que lo hiere de muerte. ¿En realidad habrá muerto?, ¿quién le dispara?

Desde Pleasant Little Kingdom, sabíamos que Lynette actuaría en contra de Young por proteger a su familia y a sus vecinos. De principio, la súper mujer Scavo elige resolver el problema de la manera civilizada, por medio de la junta de vecinos. Sin embargo, por la jugada chueca de Young, Lynette se ve forzada a buscar asistencia a una sociedad de vecinos con "experiencia" en el tema. En el proceso, Lynette tiene sus dudas y es cuestionada por Parker, quien le hace ver que los ex-convictos necesitan una oportunidad. ¿Los vecinos son mejores personas?, ¿quién les dará esa oportunidad de demostrar lo contrario?

Al final, Lynette observa a sus vecinos, a los manifestantes, a su vecindario, todo cambiando ante sus ojos. Ni reclamar a Paul Young porque, aunque él fue el responsable de poner las fichas, el resultado se logró por la acción de los vecinos, de la misma Lynette. Después de ayudar a la señora McCluskey, Lynette observa lo que hacen con Lee y Bob, sus vecinos. Gracias a su ayuda, Lee logra salir del automóvil, casi descalabrado, ante los ojos de terror de la Scavo. Efectivamente, Wisteria Lane ha cambiado.

Susan Delfino, por su parte, toma acción para proteger a su mejor amiga. Después de la cena con Renee, Susan tiene en gran peso de su secreto, lo cual comparte con Mike. Llega el momento indicado, en el que Susan habla con Tom sobre el secreto. Lo único que pretende con esto es proteger a su mejor amiga, por lo que sugiere que Renee se mude. La respuesta no se deja esperar y, en medio del tumulto, Renee trata de resolver el tema con Susan. El resultado: Susan termina arrollada por la gente, Renee y Tom la ponen a salvo. ¿Qué pasará con Susan?, ¿se podrá recuperar?, ¿Mike regresará antes de tiempo?

En medio de un disturbio de tal magnitud, nada más aterrador que perder a tu hija. Gabrielle Solis se encuentra en duelo por Grace, su hija biológica. Su tristeza repentina llama la atención de Juanita; la niña es inteligente y sabe que su mamá está así por Grace. Casualmente Lynette aconseja a Gaby escribir la dichosa carta. Un ejercicio que le ayudará a encontrar resignación, es con el que Juanita descubre toda la verdad. Después de agredirla y gritarle que no es su mami, la niña sale corriendo en un mar de gente. Se refugia en el auto de Bob y Lee, de donde Gaby la saca para ponerla a salvo. Juanita seguro perdonará a sus padres, pero ¿Gaby encontrará la paz?, ¿volverá a ver a su hija biológica?

Por último, tenemos la subtrama de Bree Van De Kamp y su joven novio Keith Watson. Para empezar, estos dos se encuentran en distinta página: Keith quiere un compromiso formal; Bree no está lista. Richard, el padre de éste, nota lo que ocurre y saca provecho -- como no nos habíamos dado cuenta que le llama la atención la pelirroja --. Richard aprovecha el error del ex-convicto para acercarse a Bree, pero es rechazado. La situación desencadena una pelea entre padre e hijo. Gracias a los tatuajes de Keith, es tomado como un ex-convicto -- pasa, señores, pasa --, razón por la cual es golpeado. La única forma de detener a los hombres fue el disparo que inicia la estampida de gente. La primera pieza que cae activando la reacción en cadena.

Como resultado, Down the Block there's a Riot es un gran episodio: cuenta con subtramas bien enlazadas, piezas que se fueron acomodando desde el inicio de la temporada. Además nos deja un buen cliffhanger, con el disparo a Paul Young y la condición delicada de Susan -- no sabemos que va a ser de ella --.

A lo largo del episodio vemos tres tomas con una pistola: una que acompaña la narración de Mary Alice; la pistola que Lee guarda en su maleta -- ¿la misma que vimos en la toma comentada anteriormente? --; y, la pistola que Bree dispara para salvar a Keith. Ahora, ¿quién disparó a Paul Young?: Lee, Bree, ¿Beth?, ¿un ex-con?, ¿quién más puede ser sospechoso? Lo veremos en el próximo episodio, Assassins, el domingo 2 de enero.

En TVlia: Desperate Housewives, séptima temporada