[Primera Impresión] Shameless

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Si en Episodes veíamos como la industria americana destrozaba un producto británico, en Shameless comprobamos que aún hay esperanza y que a veces las adaptaciones se hacen bien. ¿El secreto? Pues que seguramente a Paul Abbott, responsable tanto de la versión británica como de la americana, le han dejado hacer lo que quería (o ha tenido que ceder bastante poco).

La historia se mantiene prácticamente intacta. Los Gallagher son una familia disfuncional de un barrio deprimido de Chigado encabezada por un Peter, padre permanentemente borracho interpretado por el siempre solvente William H. Macy, Fiona (Emmy Rossum), la hija mayor y auténtica cabeza de familia, Lip (Jeremy Allen White), estudiante brillante pero un poco cabeza loca, Ian (Cameron Monaghan), un adolescente en plena crisis de identidad, Debbie (Emma Kenney**, el ángel de la casa, Carl (Ethan Cutkosky), un niño con tendencias bastante peligrosas, y el pequeño Liam, con una tez algo más tostada que su padre.

A estos hay que sumarles a sus vecinos Kev(Steve Howey) y Veronica (Shanola Hampton), una pareja con una actividad sexual elevada tanto en cantidad como en intensidad y sin los que la familia Gallagher lo pasaría realmente mal, y al recién llegado Steven (Justin Chatwin), un joven misterioso a la par que agradable que conquista el frío corazón de Fiona con mucho tesón y que, a pesar de no tener el encanto de James McAvoy, no lo hace nada mal.

La presentación de los personajes es prácticamente perfecta, como ya lo era en la versión británica, algo nada fácil teniendo en cuenta las dimensiones de esta familia y lo hacen sin caer en la superioridad moral ni el paternalismo barato. Por otro lado, la razón por las tramas encajan tan bien es porque es un remake (en el sentido más estricto) del episodio piloto de la versión británica, cambiando sólo aquello que por una u otra razón no encajase con el traslado de la historia a otro país.

Eso sí, no han podido evitar explicar más algunas situaciones como suele suceder tanto en el cine como en la series americanas. ¿Tan poco confían en que la capacidad de comprensión de los americanos que tienen que dárselo todo masticado? Pero no me entendáis mal porque, por suerte, aquí no han abusado de ello aunque los 48 minutos de media por episodio de la británica se traducen aquí en 58 (aunque no sé si harán lo mismo con el resto de episodios).

Todo el reparto está a la altura de lo que se le esperaba, sobretodo en el caso de Emmy Rossum, que sobrepasa con creces mis expectativas. Como curiosidad, y como algunos ya os habréis dado cuenta, Rossum se reencuentra con Justin Chatwin después de coincidir en el film adaptación de la mítica Dragon Ball en la que interpretaban a Bulma y Son Goku respectivamente.

La audiencia del primer episodio fue muy buena así que sólo cabe esperar que se mantenga. Si han superado las críticas pre-emisión que la acusaban de maltrato animal y de ser prácticamente pornográfica, no creo que tengan ningún problema para mantenerse porque calidad no le falta y todo se lo tenemos que agradecer a que Showtime no ha metido demasiado las narices. Por una vez, espero no equivocarme y que tengamos a la familia Gallagher en nuestras pantallas por mucho tiempo.