[Recap] 2×13 Community: Celebrity Pharmacology 212

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Desde hace un tiempo, uno de los personajes de Community que menos protagonismo estaba teniendo era Pierce (su accidente en la colchoneta y las pastillas que se tenía que tomar para el dolor hacían que hubiese episodios en los que se podría decir que estaba de cuerpo presente pero ausente en espíritu). Como el propio Pierce dice, ¿quién se va a preocupar de un personaje que no dice nada?, así que para solventarlo, los guionistas esta semana han centrado en él el episodio de esta semana, a pesar de que no parecía que fuese la elección más apropiada después de que por su culpa se airease el secreto de Shirley.

Esta semana el grupo ha estado ocupado preparando una obra para concienciar a los jóvenes de los efectos perniciosos de la droga escrita y producida por Annie. A pesar de que ella dice que el mensaje es la estrella, Pierce está molesto pues por esa regla de tres Jeff seria el mensaje ya que sale en cada página. Pare de razón no le falta pero todos sabemos que Pierce es envidioso por naturaleza y siempre está buscando la atención de los demás así que no cesa en su empeño de que su papel como hoja de marihuana adquiera más protagonismo en la obra hasta que lo consigue.

Su estrategia consiste en buscar el punto débil de Annie siguiéndola hasta el cuchitril en el que vive encima de un Dildopolis (cadena de sexshops que por desgracia para Annie no cierra nunca y a la que el propio Pierce parece asiduo). Pero ¿no son ricos los padres de todos? ¿Cómo es que vive allí? Pues porque era el precio que tenía que pagar para mantener su independencia. Por un momento pensamos que el corazón de Pierce se había ablandado y que por una vez era capaz de hacer un gesto completamente altruista, pero la ilusión dura poco porque rápidamente consigue convencer a Annie de que incluya su frase Don’t call me honey, honey. Al menos la pobre no tendrá que vender sus óvulos para pagar el alquiler ahora que ya no recibe la visita mensual de la Period Fairy, pero a cambio ha tenido que vender su integridad.

Por otro lado, gracias al making of del anuncio de toallitas de la familia de Pierce consiguieron que sintiésemos lástima de él porque vimos cómo de estricto era su padre y supimos de dónde le viene esta obsesión por ser el centro de atención. Con esto los guionistas buscaban que nos pusiesemos de su parte y prepararnos para lo que estaba por venir el día de la big world premiere, momento en que Annie se da cuenta de que el cheque de Pierce le va a salir realmente caro.

Éste ha cambiado gran parte de la obra y, además, tiene guardadas unas sorpresitas que cogerán al resto del grupo desprevenido. Una peluca multicolor, un par de bengalas y bailes varios hacen que los cincuenta preadolescentes que conforman el público acaben coreando We love drugs en lugar de entristecerse por la muerte del cool cat interpretado por Jeff. La insaciable sed de reconocimiento de Pierce le lleva a descubrir sus propias cartas al resto del grupo al contarles lo de su pequeño acuerdo con Annie y provocando que ésta le eche de la obra. ¿Este hombre no es capaz de callarse ni siquiera cuando el principal perjudicado es él?

Por suerte, el señor Chang sale al rescate de la obra y es que sólo un loco puede sustituir a otro loco. Éste pone en peligro su integridad física (¿a quién se le ocurre darles unas pelotas de béisbol?) pero consigue que el amor a las drogas del público se convierta en odio y finalmente la obra de Annie consigue el objetivo que buscaba. Además, gracias al decano Dean (que parecía más interesado por quedarse con los disfraces de abeja para una de sus fiestas que por lo que estaba pasando), Annie se da cuenta que la obra le ha servido para darse cuenta de que a pesar de que necesita el dinero de Pierce, no puede depender de él porque el precio es demasiado alto, así que se buscará un trabajo. ¿Lo veremos en la serie? Espero que sí.

Paralelamente, Jeff la lía contestando a un mensaje de texto pensando que se trataba del medio novio de Britta y que resulta ser su sobrino Marc, que a la postre está de público en la obra del grupo. ¿No os parece que Jeff está perdiendo facultades? Primero la semana casi pierde en su duelo con el perfecto Rich y esta semana es un adolescente el que le pone contra las cuerdas. Vale que sale del lío dándole el sujetador de Britta pero parece que se está haciendo mayor.

Por otro lado está el tema de Shirley y el señor Chang. ¿Alguien la culpa de querer olvidar quién es el padre de su hijo? No debe ser nada reconfortante pensar que llevas dentro de ti la semilla de un perturbado, aunque hoy nos ha demostrado que a veces puede utilizar su locura para el bien común y que quiere que la madre de su hijo le conozca. Por cierto, ¿no tenéis curiosidad por saber qué canciones contiene ese Get to Know Chang mix además de alguna de Johnny Gill? ¿Y qué creéis que quiso decir cuando le contestó a Shirley lo de por qué no vamos a buscar a Chang y se lo dices tu misma? Espero que fuese una confusión fruto de los golpes de los niños porque, sinceramente, este universo ya tiene más que suficiente con un señor Chang. ¿O será que tiene doble personalidad? Sea como sea es realmente espeluznante. Esta semana me he dejado muchas cosas fuera (como que Abed asocie a la marihuana con Scooby Doo o el misterio que esconde el hecho de que Shirley vaya disfrazada de lápiz de color) así que ¿por qué no me decís cuál ha sido el momento que más os ha gustado?