[Recap] 5×10 Friday Night Lights: Don’t Go

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Después de la tormenta desatada la semana pasada en Gut Check, esta semana tocaba un episodio más reposado y en el que, sorpendentemente, se han cerrado varias cuestiones que parecían que iban a protagonizar el final de la temporada. Desde el principio muchos pensamos que el final que se merecía la serie era que el equipo ganase la final (o al menos estuviese a punto) y que el entrenador se fuese dejando el equipo en su mejor momento. ¿Pero ese es el final que se merecen los personajes?

Según los guionistas, parece ser que no. Sabíamos que Shane State de Florida estaba cortejando a Eric y que él estaba dispuesto a escuchar y meditar tranquilamente sobre su futuro. Pero una caja de naranjas provocó que la situación se precipitase y que todos, empezando por Buddy, se preocupasen por la pérdida del entrenador que ha convertido a los Lions en un equipo ganador. Y Buddy, que no es de los que se quedan con los brazos cruzados, convence al director de convertir la cena dedicada a las diferentes secciones deportivas del instituto en un homenaje el entrenador Taylor. Eso es un chantaje emocional en toda regla.

Todos y cada uno de los jugadores expresan su admiración por el entrenador, aunque Vince, tan locuaz en su entrevista en televisión, sólo pudo decir que es el mejor. Si algo le dejó claro este homenaje al entrenador fue que esos chicos se merecían ganar el estatal y que después tendría tiempo para decidir su futuro. Pero una visita de Vince justo antes de partir hacia el partido le convenció de que su lugar estaba en Dillon, a pesar de que Tami le dijo que tal vez él se merecía el premio que supone la oferta de Shane State. No podemos culparle, el entrenador en estas cosas siempre se ha dejado llevar por el corazón pero no puedo evitar pensar por un lado que se decanta por la opción más segura, y por el otro, que se están aprovechando de su buena fe.

A Vince, por su parte, le ha acabado sucediendo lo que todos intuíamos y es que se ha quedado sin la oferta de Oklahoma Tech y su padre no hace más que liar más la situación. Así pues, no le queda más remedio que disculparse ante todos los que le avisaron y a los que alejó de su lado. Con el rabo entre las piernas, le pide perdón por su actitud al entrenador, que lo único que le dice es que, como todos, tendrá que ganarse su puesto. Hasta aquí bien pero ¿no os parece que se gana el puesto demasiado pronto? Por otro lado, también hay que entender que Luke parece empezar a tener claro que esto del fútbol no es lo suyo así que tal vez sea mejor darle la oportunidad a alguien solvente y que sabe que la aprovechará mejor.

Otro que tiene que aprovechar ahora la oportunidad que le brindan es Tim Riggnis. Finalmente ha conseguido la libertad condicional gracias (o a pesar) de los discursos de su hermano Billy (que por poco la lía), el entrenador y Buddy. Del entrenador ya nos lo podíamos esperar pero ¿quién nos iba a decir que Buddy iba a emocionar tanto con su defensa? ¡Hasta consigue sacarle una sonrisa al propio Tim! Ahora habrá que ver hacia dónde tiene pensado encaminar su futuro y si conseguirá su sueño de formar una familia en la finca que compró. Por cierto, ¿afectará en algo la vuelta de Tim a la relación entre Becky y Luke? Espero que no, Luke no se lo merece.

Por último tenemos a Tami, que también se merece un puesto mejor del que tiene actualmente. Ya hemos visto como se esfuerza con los problemáticos alumnos del East Dillon y como se preocupar por causas perdidas como la de Epyck, así pues, no es raro que defienda su (idílica) visión del sistema educativo en la conferencia a la que el director la envía. Su opinión parece tener mucho éxito entre el público del coloquio, ¿querrá decir que la que conseguirá un puesto mejor será Tami? Yo la veo en un puesto de responsabilidad dirigiendo algún departamento de educación o lo que sea (no sé cómo funciona el sistema en Estados Unidos). Tal vez no consiga su piscina y su zumo de naranja pero definitivamente se merece mucho más de lo que tiene ahora, ¿no creéis?