[Recap] 7×12 Desperate Housewives: Where Do I Belong

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Pasaría tarde o temprano, porque la serie tiende a ello. Esta semana, Desperate Housewives estira de nueva cuenta la trama e incluye un giro salido prácticamente de la nada. Quizá ahora no entendamos bien lo que ocurre. Por el momento tengo el temor que no vaya por un buen camino -- espero me equivoque --. A pesar de esto, el más reciente episodio de las mujeres desesperadas cuenta con momentos emotivos y otro, en particular, muy inquietante. Entremos en materia.

En Where Do I Belong, Bree Van De Kamp intenta hacer amistad con Beth Young, gracias a un chantaje divino. Susan Delfino inicia con su tratamiento de diálisis justo cuando recibe la visita de su madre, Sophie. Lynette Scavo disfruta cada momento de su venganza, al hacerle la vida imposible a Tom. Gaby Solis canaliza sus necesidades en una muñueca, después de la pérdida de Grace.

Comencemos con Bree Van De Kamp y su chantaje espiritual. Después de un duelo de citas bíblicas con el padre, Bree accede a acercarse a Beth. Pero algo ocurre durante la reunión, al aparecer de manera "repentina" una pistola. ¿Cómo llegó a ese lugar, justo donde se sentó Beth? Las únicas respuestas que se me ocurren, de momento, son: a) la misma Beth llevó la pistola; b) Zach Young dejó el arma cuando se hizo pasar por el florista. Sí, Zach Young… ¡Que alguien me explique! Creo que de la nada regresa este personaje y trae una señal enorme de culpable, sólo espero que no sea tan obvio como esto. Otra pregunta, ¿qué quiere Zach Young?

La condición de Susan Delfino continua siendo delicada pero llevadera… hasta que aparece su madre de visita. Por insistencia de Mike, Susan sugiere que tanto madre y su tía se realicen los estudios de compatibilidad para ver si es posible que donen un riñón. La madre se niega pues tiene que ir su propio «crucero personal». Era obvio, desde el principio, que Sophie se negaba a las pruebas por ocultar algo. A su vez, esto nos conduce a uno de los momentos más emotivos del episodio, la conversación entre madre e hija en el cuarto de hotel.

Para Lynette Scavo, todo es cuestión de disfrutar la lenta y cruel venganza contra Tom -- algo que hace cuando descubre que su esposo le fue infiel con su mejor amiga hace 20 años, nada más --. En el momento justo, cuando pensamos que Tom no daba más, Renee le hace una advertencia bien disimulada. Gracias a este conflicto tenemos dos grandes momentos: la escena del brownie de doble chocolate enriquecido con purgante, rematada por Penny «ustedes son raros» y la posterior reconciliación en la mesa con sus hijos. Un simple gesto basta. Por cierto, ¿qué tal Lynette cantando mientras prepara el brownie? ¡Genial!

Por último, en un nivel más inquietante, Gabrielle Solis canaliza su atención en una muñeca. Insisto en que Carlos se porta muy duro con su esposa, ¿a caso él no extraña a Grace? ¡Es también su hija! Por otro lado, Gaby nota que algo no está bien y lo comenta con la señora de la tienda de muñecas. La mujer no está tan cuerda que digamos, pues ella misma perdió a su hermana y mejor amiga, sustituyéndola con una muñeca. Con esto en mente, Gaby se permite crear una historia para su pequeña princesa, la niña que regresó con su madre biológica y nunca más se iría de ahí. Sinceramente, esto se pone cada vez más terrible.

En general, Where Do I Belong es un episodio forzado e irregular. Se trata de un cúmulo de momentos entretenidos, en su mayoría proporcionados gracias a Lynette. De aquí en fuera, contamos con momentos emotivos -- como la plática madre e hija de Sophie y Susan o la reconciliación entre Tom y Lynette --. Lo que no me termina de convencer es el regreso de Zach Young ¿Fue él quien puso la pistola en el sillón?, ¿cuál es su objetivo? Esperemos que quede más claro en la siguiente entrega.

En TVlia: Desperate Housewives, séptima temporada