Clásicos del domingo: Northern Exposure

Northern Exposure o Doctor en Alaska, como se la tituló aquí en España, es una de esas series que te cambian la vida. Una serie diferente, con estilo propio, que no se parece en nada a ningún otro tipo de producción que haya visto. La serie estuvo en antena entre 1990 y 1995. Tuvo un total de seis temporadas y 110 capítulos. La serie comenzó siendo un reemplazo que la CBS programó para el verano pero las audiencias respondieron muy bien y la crítica en seguida destacó las virtudes de Northern Exposure. Una serie surrealista, basada en personajes realmente únicos e inolvidables, profunda, que mezclaba magistralmente el drama y la comedia. Una serie muy filosófica sin resultar pedante o aburrida. Una serie que sorprendió y que con el paso de los años se ha convertido, por derecho propio, en una serie de culto.

Northern Exposure empieza cuando el joven doctor Joel Fleischman (Rob Morrow), neoyorquino de pura cepa, judío, obsesivo y poco familiarizado con la vida en el campo debe trasladarse al pequeño pueblo de Cicely (834 habitantes) en Alaska. Un lugar diminuto, donde todo el mundo se conoce y donde la vida se desarrolla lentamente al ritmo de las estaciones. Cicely cuenta con una población de lo más pintoresca, personajes que resultan sorprendentes a los ojos del huraño doctor Fleischman que detesta la idea de tener que pasar varios años en un pueblo perdido de Alaska. Sin embargo Joel tiene que adaptarse a la vida del lugar y relacionarse con sus habitantes. Las tramas de la serie surgen del enfrentamiento constante entre la visión racional del doctor y la forma de vida de los lugareños. Además poco a poco el relato se va enriqueciendo a medida que vamos conociendo más y más de las particularidades de Cicely y de sus habitantes.

Una de las mejores cosas de la serie eran sus diálogos, eran rápidos, ingeniosos, los giros sorprendentes eran comunes pero no desquiciantes sino que se adaptaban perfectamente a la rareza de Cicely. Northern Exposure trataba temas como la tolerancia, la tradición, el respeto, la ecología, la muerte, el amor, el cine, la unidad, el valor de la amistad, la familia... siempre desde su particular punto de vista. Yo ví la serie con doce años y hace unos años la recuperé, evidentemente cuando era más joven había cosas no que captaba y aún así sabía que allí había algo más, algo importante. Cuando volví a verla fue una auténtica delicia descubrir esas pequeñas cosas importantes, esos matices que hicieron de la serie algo especial.

Alrededor del personaje principal del doctor Fleischman se movían un puñado de secundarios de lo más variado, personajes muy bien construídos y muy bien interpretados. Entre ellos cabe destacar a Maggie O'Connell (Janine Turner), una intrépida piloto que además es la casera de Joel. Entre ellos surgirá una de las mejores relaciones que ha dado la pequeña pantalla. Sus batallas dialécticas forman parte de la historia. Maggie era hija de una adinerada familia pero en cuanto pudo huyó de una vida fácil llena de fiestas y ostentación. Se trasladó a Alaska con su primer novio quien murió en extrañas circunstancias, es más, varios de sus novios murieron en accidentes, así nació "la maldición de O´Connell", uno de los temas recurrentes de la serie.

También teníamos a Chris Stevens (John Corbett) el locutor radiofónico de la K-OSO (KBHR) desde donde se dedicaba a poner buena música y lanzaba largos discursos filosóficos. Uno de los personajes más queridos por los fans de la serie. Un hombre culto, abierto, amigo de sus amigos, con un pasado delictivo del que se arrepiente. Ed Chigliak (Darren E. Burrows) su aspecto (pelo largo y chupa de cuero) no tenía nada que ver con su personalidad. Ed es un joven que los indios encontraron de niño en el bosque y al que criaron como propio. Ed es un personaje tremendamente tierno, amable, capaz de ver cosas que a los demás se les escapan (en la tribu lo preparan para chamán) y muy trabajador. Ed, es sobre todo, un gran amante del cine, un apasionado que se cartea con grandes directores que siempre le aconsejan sobre sus proyectos. Y podría hablaros de la malicia y avaricia de Maurice Minnifield (Barry Corbin), el hombre más rico de Cicely, dueño de la mitad del pueblo. Este antiguo astronauta de la NASA siempre tiene en mente algún plan para ganar dinero. O también contaros las aventuras de Holling Vincoeur (John Cullum), cazador y trampero descendiente de malvados aristócratas franceses, su familia se caracteriza por la extremada longevidad de sus miembros. Holling es el dueño del bar del pueblo y está casado con una jovencita llamada Shelley (Cynthia Geary), una jovencita ingenua que está totalmente enamorada de su marido.

Las aventuras de Joel y sus vecinos cautivaron a la audiencia y a la crítica durante años. En 1992 la serie había ganado un Emmy y dos Globos de Oro. Northern Exposure fue un fenómeno que ayudó, junto con Twin Peaks, a cambiar el panorama televisivo americano. Gracias a su éxito las cadenas decidieron apostar por proyectos que a priori no parecían tener un público objetivo pero que si se sustentaban en un equipo de guionistas en estado de gracia, buenas interpretaciones y química entre los protagonistas; podían asegurar el éxito.

En 1995 la serie llegó a su fin, el motivo para su cancelación fue que su protagonista dejó la serie al finalizar la quinta temporada. Esa ausencia fue algo que hirió de muerte a la producción y ya no pudo recuperarse, a pesar de los intentos del sustituto de Rob Morrow por encajar con el reparto. Con los años Morrow ha declarado que fue un error dejar la serie.

Todo lo bueno termina y el final de la serie fue un golpe para sus fans que debimos despedirnos de Ruth-Anne, Marilyn, de los alces, las historias de Chris, las visiones cinéfilas de Ed, las peleas de Joel y Maggie, los hermosos paisajes de la serie, las auroras boreales y decir adiós a Cicely, Alaska. Uno de los más entrañables lugares que hay sobre la faz de la tierra.

Foto: QubMovies