El regalo envenenado de la Super Bowl

Llevamos meses hablando del episodio post-Super Bowl de Glee y de cómo la FOX había apostado por una de sus series más conocidas para intentar batir la lejana cifra de los casi 53 millones de espectadores que consiguió el episodio doble de Friends The One After the Superbowl. Querían hacer historia pero el listón era definitivamente demasiado alto y lo consiguieron a medias.

Y digo esto de a medias porque el partido que enfrentó a los Steelers y los Packers se ha convertido en el programa de televisión más visto de la historia y es el primero en superar la barrera de los 100 millones de espectadores. Así pues, Glee no pudo encontrarse en una situación mejor pero sólo consiguió alcanzar los 26,8 millones, superando a los descalabros de The Office o Alias pero quedándose por debajo de muchas otros programas. De hecho, si miramos las audiencias alcanzadas por FOX en anteriores ediciones, consiguió sus mejores datos con The X-Files y más recientemente con House.

¿Qué ha hecho mal Glee? Seguramente no presentó un episodio suficientemente ambicioso, y lo digo porque, por ejemplo, Frozen, el episodio de House tenía el aliciente de contar con Mira Sorvino como estrella invitada, por no hablar de que en el famoso episodio de Friends aparecieron Brooke Shields, Chris Isaak, Julia Roberts y Jean Claude Van Damme. Glee, en cambio, se apoyó en la moda de los zombies y en un supuesto homenaje a Michael Jackson a través de su versión de Thriller, aunque en el fondo no dejó de ser un episodio bastante parecido a cualquier otro. ¿Acaso no hemos visto mil veces a Sue Sylvester coger un berrinche? Y lo mismo digo de los problemas del equipo con el Glee Club.

Con esto no estoy diciendo que sea un mal episodio sino que no es lo suficientemente llamativo como para conseguir que gente que no haya visto nunca la serie se quede a verla. Con todo, sus datos no son ni mucho menos desastrosos, de hecho duplican su mejor dato de audiencia conseguido con Hell-O, que recordemos tenía el aliciente de ver a Idina Menzel, pero ponen de manifiesto que Glee no es el monstruo que nos querían hacer pensar y que tiene un techo difícil de superar.

Pero la responsable de que estos datos sean percibidos como una derrota es la propia cadena que, llevada por la ambición, convirtió el premio que significa acompañar a uno de los acontecimientos televisivos más vistos del mundo en un regalo envenenado. Estoy segura de que Ryan Murphy ahora mismo esta maldiciendo al primero que empezó a compararla con Friends ¿Cuando aprenderán las cadenas a no generar expectativas difíciles de alcanzar? Si es que no hay peor cosa que tener al enemigo en casa.

Foto: Examiner