[Recap] 3×12 Fringe: Concentrate And Ask Again

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Tanto Firefly como Reciprocity fueron episodios especiales en los que vimos como la trama mitológica daba un gran paso adelante pero ahora llegó el momento de volver a la normalidad. En Concentrate and Ask Again el caso de la semana vuelve a recuperar el protagonismo perdido.

Las (espeluznantes) muertes de un científico y de tres directivos de una empresa contratada por el departamento de Defensa dirigen a la división Fringe hasta un misterioso proyecto llamado Operación Medusa. Su principal sospechoso sufre un accidente en su huída así que Walter decide echar mano de Simon Phillips, uno de los niños del Cortexiphan, para que lea su mente. El problema es que éste no parece demasiado receptivo ya que su habilidad le provoca fuertes dolores de cabeza y nauseas, así que por eso se mantiene alejado del mundanal ruido de mentes.

Por suerte, Olivia consigue convencerle porque con ella sí que puede mantener una conversación normal. Además, sabemos que Olivia no puede evitar sentirse identificada con el dolor de Simon porque siente que por culpa de los experimentos que realizaron con ellos ahora son incapaces de tener vidas normales. Y eso mismo es lo que sienten los malos de esta semana y es que, por culpa de un experimento biológico, sus hijos morían antes de nacer a causa de una enfermedad que les dejaba sin esqueleto. ¿Y después Walter se pregunta por qué alguien querría matar a un científico?

Gracias a la ayuda inestimable de Simon, consiguen atrapar a los asesinos antes de lleven a cabo su venganza, y Olivia demuestra que también es capaz de ser sexy y letal. ¿Se animará a ponerse más vestidos y a maquillarse un poco más? Supongo que no pero tal vez no sería una mala idea teniendo en cuenta que parece que el futuro del universo depende de sus dotes de seducción.

Pero el regalo envenenado de Simon del papelito con la frase He still has feelings for her no es que ayude demasiado porque intuyo que la reacción de Olivia no será la de luchar por Peter sino que recelará aún más de lo que lo hacía. Ahora que Nina parecía haberla convencido de que hablase con Peter para saber lo que piensa y no quedarse con la incógnita como ella con Bell, viene Simon y da al traste con todo. Aunque claro, es que Peter no se lo está poniendo nada fácil. ¿A quién se le ocurre cometer un error de novato tan grande como el del café? ¿Será el Peter malvado el que lo compró? Si no, menudo estafador despistado está hecho.

Por último está el tema de la Primera Gente. No es que hayamos avanzado demasiado pero gracias a Nina (y a la interesante caja fuerte de William Bell) ahora sabemos que el escritor de todos los libros fue Sam, el misterioso personaje que ayudó en su recuperación a Olivia. Algunos ya comparan a Sam con el Jacob de Lost y lo cierto es que cada vez me parece una comparación más acertada. Sam dijo ser mucho más mayor de lo que aparentaba y parece tener las respuestas a todo.

Sabe para qué sirve la máquina y que responde a las vibraciones de Peter, y está al tanto de los sentimientos de Peter por Fauxlivia y seguro que también sabe lo de su embarazo (sí, yo sigo apostando por que está embarazada). ¿Pero por qué no lo explica todo de una vez? Ya sé que la serie se acabaría pero da bastante rabia ver como va soltando poco a poco pequeñas pistas para quién las quiera recoger. ¿Será que tiene que mantenerse imparcial? ¿O es que le gusta ver como unos y otros luchan por la supervivencia de sus respectivos universos? Sea como sea, será mejor que Olivia se ponga las pilas porque a este paso sus inseguridades y sus preguntas a bocajarro va a provocar que Peter se decante por Fauxlivia. Es que me dan ganas de cogerla por los brazos y gritarle: Olivia, créetelo de una vez, ella no es mejor que tú.