[Recap] 3×15 Fringe: Subject 13

[spoiler2]

Esta semana Fringe nos ha ofrecido uno de los episodios más emocionantes de las tres temporadas que lleva en emisión. De nuevo, la mezcla regreso al pasado y el otro lado ha vuelto a demostrar su efectividad y es que recordemos que la última vez que tuvimos estos dos elementos fue en Peter, el magnífico episodio de la segunda temporada en que nos enteramos de cómo Walter robó a Peter del otro universo. Ahora volvemos al 1984, con su intro retro, pero seis meses después.

Desde hace tiempo me preguntaba, supongo que como casi todos, por qué Peter no recordaba nada del otro universo. Lo más sencillo era pensar que con el paso de los años sus recuerdos se mezclasen con lo que le han explicado hasta el punto de ser difícil discernir entre lo vivido y lo imaginado. ¿A quién no le pasa eso de recordar cosas que sabe que son imposibles que recuerde porque era demasiado pequeño o porque incluso no estaba allí? Ahora confirmamos que hay algo de eso pero también sabemos que el propio Peter se autoconvenció de que tenía que olvidar para ser feliz en este universo.

Peter sabe que no está en su casa y que Walter y Elizabeth no son sus padres, pero como no puede hacer nada para volver a casa, sólo le queda utilizar su imaginación para cambiar su realidad actual y convertirla en lo que le gustaría que fuese. Y lo primero que hace es convertir a Elizabeth en su madre porque así lo quiere. Esto hace que Peter pueda dejar atrás la angustia y el estrés generados por el cambio de universos pero provoca que Elizabeth sienta remordimientos cada vez que le mire. Por cierto, me encantó el detalle de que Peter piense que el otro universo está al fondo del lago.

Olivia, por su parte, también intenta dejar atrás la angustia generada en este caso por los maltratos de su padrastro pero, por desgracia, ésta no tiene tanta suerte. Walter sabe de la situación de Olivia pero no duda en utilizar la situación en su propio beneficio. Walter intenta provocar diferentes estados emocionales a Olivia pero el único que parece funcionar es la suma entre amor y terror. Y para provocarle esa sensación no se le ocurre otra cosa que hacerle vivir una película de terror en sus propias carnes aprovechando su amistad con Nick. ¡A quién se le ocurre!

Los resultados sobrepasan sus expectativas y la pobre Olivia acaba provocando un pequeño incendio a su alrededor. Asustada huye al único lugar en el que se siente feliz que resulta ser el campo de tulipanes manipulados genéticamente para sobrevivir al clima adverso de la zona. No niego que sea previsible el hecho de que sea Peter el encargado de encontrarla pero reconozco que me tocó la fibra. Ver como consigue que se abra a él demuestra la conexión especial que existe entre ambos.

Y eso nos lleva al momentazo del episodio. La sobrecogedora confesión de Olivia al que piensa que es Walter pone en la pista a Walternate de lo que pudo pasar con su hijo. Además, también nos enteramos de que Walter amenazó al padrastro de Olivia. Sinceramente, me parece que pudo haber hecho mucho más, sobre todo teniendo en cuenta que sabemos que ésta le acabará disparando después de una de sus palizas a su madre. Como veis, la manera que encontró Olivia de cambiar su realidad fue mucho más dolorosa y traumática que la de Peter. ¿Y después nos extrañamos de que nuestra Olivia no sonría tanto como Fauxlivia?

Con este episodio no hemos avanzado demasiado en la trama pero creo que era necesario para rellenar ciertos huecos del pasado. Además, qué queréis que os diga, me encantan estos episodios del pasado, con sus Betamax, sus juegos de mesa de Battlestar Galactica y sus pistolas de agua de Ghosbusters. Y antes de acabar, me gustaría destacar el magnífico trabajo realizado por Chandler Canterbury y Karley Scott Collins, los pequeños Peter y Olivia, y es que ambos han sabido recoger la esencia de sus personajes, ¿no os parece?