[Recap] 7×13 Grey’s Anatomy: Don’t Deceive Me (Please Don’t Go)

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Por semanas que parecieron eternas, Shonda Rhimes y ABC nos maltrataron sin nuevos episodios de Grey's Anatomy, ni Private Practice -- sí, sigue siendo mi placer culpable --. Después de la presentación de Off the Map, regresar al Seattle Grace Mercy West se agradece, más cuando se trata de un episodio divertido que mantiene la línea original de la serie. Porque cada paso que dan los personajes es importante para la enseñanza de vida, así como la profesional.

Don't Deceive Me (Please Don't Go) cuenta con cuatro líneas narrativas. La principal queda en manos de Meredith Grey, quien ofrece una reflexión sobre engaños y placebos como tema central del episodio. Puedes engañar a un paciente por su bien, pero hay que tener cuidado de engañarse a uno mismo, algo que ocurre con cada personaje esta semana. Entre las subtramas encontramos: a Callie hormonal, afectada por su embarazo; a Miranda Bailey, adoptando una red social como herramienta de enseñanza o presumiendo sobre… bueno, Bailey; a Cristina Yang en su carrera por el puesto de Jefe de Residentes.

Como vimos en Slow Night, So Long, a Derek Shepherd le cuesta trabajo separar a Meredith de su investigación, por la posibilidad de que ésta padezca la enfermedad. Pero, por otro lado, no hay otro residente que se encuentre tan familiarizado con la enfermedad. Meredith pasó años a lado de su madre, sin que nadie más supera sobre su padecimiento. ¿Resulta ético que Derek permita a Meredith participar como adjunta en la investigación? Creo que el único impedimento se encuentra en él mismo, pues Meredith Grey se encuentra calificada para el proyecto. La idea que queda clara al final del episodio.

Por un momento me encantó ver a Alex Karev fuera de pediatría. En cierto modo reafirma que su lugar se encuentra ahí, atendiendo a los pequeños humanos, como Arizona les llama. El acercamiento que hace Karev con Meredith nos muestra que ella es la indicada para formar parte de la investigación. No hay mejor preparación que haberlo experimentado en carne propia, nada mejor que haber pasado dos horas hablando sobre la posible herpes de su madre. Si esto significa estar lo suficientemente dañada para la tarea, que la anoten abordo. Y todo gracias a Karev que no pretende invertir dos deprimentes años para tal causa.

Nada más divertido que ver a Callie histérica porque algo anda mal en su «metafórica entraña». Y que decir de Lucy Fields, la gineco-obstetra que la atiende; genial intervención de Rachel Taylor. El «poderoso roble» que Callie tendrá en unos siete meses es una realidad que afecta su relación con Arizona y la vida de Mark Sloan. Es totalmente normal y aceptable que Callie se sienta temerosa por la partida de Arizona; la idea de perderla de nuevo le aterra. Ahora con el bebé en camino, resulta peor la angustia. Recordemos que a Arizona no le agradaba tanto la idea de tener bebés, razón por la cual casi terminan su relación en el pasado. Con respecto a Mark Sloan, está bien, se veía venir pero… ¿qué rayos le pasa? Este es un obstáculo mayor en su relación con Lexie Grey. ¿Le perdonará la segunda vuelta?

Conocemos a Miranda Bailey y si hay algo que ama es enseñar, formar mejores cirujanos. En esta ocasión la doctora da un paso más implementando Twitter como una herramienta de enseñanza. Y vaya locura que se desata en el Seattle Grace Mercy West. Fue sensacional ver el proceso del chief Webber que pasa de rechazar la idea por completo -- pensando que Bailey solo presumía sobre… Bailey -- a adoptarla por completo, todo gracias a la conexión que se hace con personas que comparten su opinión y están dispuestas a colaborar. En cuanto a la cuenta de Twitter, creo que es una excelente manera de interactuar con la audiencia, da ese extra que el meta-entretemiento ofrece. Personalmente, sigo a Bailey y sus tweets me causan tanta gracia -- como si la estuviera escuchando --. Ojalá mantengan la cuenta activa.

Por último, tenemos el regreso de la Cristina Yang badass. Como sabemos, Yang necesita recuperase después de pasar dos meses alejada del hospital. Sus maestros y colegas han mostrado su apoyo. Tenía que venir Jackson Avery a ser su conejillo de indias, demostrando que nada destruye a esta nueva Yang. Me agrada la evolución del personaje, siendo que estuve a un paso de odiarla a muerte. Yang muestra su capacidad como cirujana y lleva al trato al paciente a un siguiente nivel, algo que definitivamente no era su fuerte. No me extrañaría que ocupara el lugar de Bailey.

En general Don't Deceive Me (Please Don't Go) resulta un episodio entretenido, que marca la evolución de algunos personajes. Me gustaría ver lo que le depara a Lexie Grey; de inmediato, tendrá un trago amargo gracias a su padre. En cuanto a nivel técnico, resulta totalmente regular. La dirección de Kevin McKidd queda sólo en el crédito; siento que no deja su toque personal, como lo ha hecho anteriormente Chandra Wilson, nuestra querida Bailey tras las cámaras. Par