¿Quién teme a Netflix?

A pesar de que me encanta Rubicon, yo no soy de las que ven conspiraciones por todas partes pero recientemente han sucedido un par de cosas que me hacen sospechar. Todo empezó cuando Netflix, la plataforma líder de alquiler de vídeo vía streaming anunció que se lanzaba a la aventura de la producción propia con House of Cards, la ambiciosa serie que preparan David Fincher y Kevin Spacey.

En su momento ya comenté que me parecía una apuesta muy inteligente ya que Netflix intentaba diferenciarse de la competencia aprovechando los cambios en el consumo televisivo. Pero esta estrategia implica tener que empezar a competir de manera directa con cadenas de cable premium como HBO, Showtime o Starz que atraen a sus suscriptores ofreciéndoles series en exclusiva tan diferentes como The Wire, Dexter, Spartacus o Mad Men que difícilmente habrían visto la luz en una cadena generalista.

Y si tenemos en cuenta que Netflix se nutre de los productos exclusivos de su futura competencia para conseguir clientes, ¿no estaríamos ante un caso de competencia desleal? En cierto modo sí y es por eso que no sorprende demasiado que a lo largo de esta semana Showtime haya anunciado que dejarán de estar disponibles en Netflix los episodios de sus series que estén actualmente en emisión y que Starz la obligue a esperar un mínimo de noventa días para poner a disposición de su clientes sus episodios de estreno. Como he dicho al principio, no soy amante de las conspiraciones pero creo que es fácil unir los puntos y darse cuenta de que el sector teme que Netflix acabe con su modelo de negocio, y algunos ya han empezado a movilizarse (y con razón). ¿Pero ésta es la solución al problema?

Los espectadores cada vez más nos sentimos atraídos por un modelo de televisión a la carta en el que decidimos qué ver y, sobre todo, cuándo verlo. Y, sin duda, la manera más cómoda de hacerlo posible es mediante una plataforma que te ofrezca gratuitamente o por un precio razonable un amplio catálogo de productos de diferentes cadenas sin tener que recurrir a métodos ilegales de los que las cadenas no perciben ningún beneficio. Así pues, ¿no sería más inteligente crear una estrategia conjunta de distribución a nivel mundial?

Y digo a nivel mundial porque no entiendo cómo es que no se han dado cuenta todavía de que los de fuera de Estados Unidos estamos dispuestos a gastar nuestro dinero para ver sus productos. Habrá que esperar a ver qué sucede con la internacionalización del iPlayer de la BBC pero espero que sea un éxito ya que considero que ése es el camino a seguir. ¿O acaso no estaríais dispuestos a pagar una cuota mensual/anual por tener a vuestra disposición las series de, por ejemplo, la HBO, Showtime, Starz y AMC? Yo no me lo pensaría ni un segundo.

Foto: Unboxed Thoughts