[Recap] 4×11 Californication: The Last Supper

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Hank Moody está por cerrar un círculo importante en su viaje; pagará por el error que ha arrastrado por cuatro temporadas. The Last Supper nos muestra a los miedos del personaje al ser encontrado culpable de estupro, por haber "violado" a una menor de edad. Mientras se da a conocer la sentencia, Moody considera la opción de huir sin rumbo fijo. Gracias a su familia y sus amigos, que siempre están ahí sin importar sus "crímenes", pasa una nostálgica velada recordando el pasado, cuando todos estaban bien juntos.

El episodio comienza con el veredicto del caso. Resulta curioso el tratamiento que le dan, en lugar de la típica escena en la corte -- algo visto hasta el cansancio --. Karen se entera por un titular amarillista a más poder, «Novelist Moody Found Guilty in Lolita Rape Case». Charlie Runkle se entera por un compañero de trabajo, mientras muestra su respeto por la situación tan dañada de su cliente; pobre Runkle. La noticia llega a Marcy mientras se encuentra en revisión con su ginecólogo -- excelente manera para romper la tensión --. Sin duda la reacción de Becca es la más fuerte al no saber que le depara a su padre; el papá genial que siempre se mete en problemas.

Hank Moody parece perplejo, así como su abogada. ¿Realmente pensaron que se iba a salir con la suya? Después del giro que se dio durante el juicio, era de esperarse el resultado: culpable. Y así, abogada y cliente deciden prepararse para el peor escenario; un poco de sexo por "lástima". ¿Qué hacer?, ¿a dónde ir? Es evidente que para Hank sería muy difícil enfrentarse a Karen en este momento, por lo que busca a su mejor amigo para refugiarse. En casa Runkle encontraría una extraña propuesta sexual y un cheque por 100 mil dólares, esto último significaría su boleto a la libertad.

Para evadir su realidad, Moody toma el dinero, se compra otro Porsche -- el mismo modelo que "Blackie" --, le rompe el faro y va por su hija a la escuela. Sólo un momento para evadir la realidad, algo que molesta a Becca. Sin duda es una de las mejores escenas de todo el episodio. Crecer con un padre así, entre adultos inmaduros, la han hecho crecer casi prematuramente. Becca es una chica inteligente, que quiere una relación normal con su padre. Lo único que pide a Hank es que se comporte como un adulto y que acepte su realidad. A estas alturas la idea de huir toma más fuerza; su encuentro con una vieja conocida le llevaría a tomar esa puerta.

Su siguiente refugio es su bar consentido, donde se encuentra con Trixie. Su conversación y la experiencia de la prostituta le empuja a tomar la salida fácil, más por castigo que por otra cosa. La secuencia del sueño le da peso importante a la decisión. Hubo un tiempo en el que Hank lo tenía todo: hogar, su mujer, su hija, una hermosa familia. Pero sus acciones arruinaron todo y, de paso, lastimó a las personas que más quiere. Al darse cuenta de esto, huir resulta su castigo, por lo estúpido y lo egoísta de su acción. Por suerte, recapacita a tiempo.

Otro gran momento de The Last Supper, como el nombre lo indica, es la cena sorpresa. Por fin nuestro antihéroe encuentra un lugar ideal para enfrentar su realidad. Entre la nostalgia del pasado se escuchan las palabras de Becca, la joven hermosa e inteligente, como la describe Marcy. Y sus palabras están llenas de razón. Para su poca experiencia de vida, sabe reconocer los grandes momentos de estos adultos, su pequeña familia, cuando sus padres y sus mejores amigos estaban juntos. Hasta la piedra le toca a los mismos Runkles y a Marcy más que nunca. ¿Se quedará callada con respecto al embarazo?, ¿no le dirá a Charly que posiblemente sea suyo?, ¿por qué no lo sospecha él?

Mientras todos disfrutan de un buen viaje de marihuana, Marcy les acompaña con toda la envidia del mundo. Así es como Hank se rinde a la idea de afrontar su realidad y pagar su crimen. Drogado, pero en familia. Y, como siempre, al final Karen regresa a los brazos de Hank, sabiendo lo feliz que fue a su lado, lo afortunada que ha sido al amarlo, lo perfectos que son juntos. Así se entrega de nuevo al amor de su vida, como una triste despedida, a pesar de ser la última vez que estarán juntos; si es que Hank tiene que cumplir tiempo en prisión.

The Last Supper es un episodio distinto a los demás, pero que se detiene a resaltar los miedos del protagonista. Vemos que Moody, poco a poco, va aceptando su realidad a golpes, algo que lo llevará por fin al perdón. Las palabras de su hija han sido claves en el proceso. Veremos en el final de temporada que tal le va con la sentencia. Momentos favoritos: la conversación con Becca y la escena final, por su significado.